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Castigo ejemplar para el chivo expiatorio

Ya era hora de que algún tiburón de las finanzas que ha arruinado a miles de personas esté entre rejas de por vida

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Wall Street ya tiene a su villano condenado severamente. Sin piedad ni medias tintas. Y todo el mundo se ha quedado tan contento que ya puede regresar a la fiesta.

El castigo a Bernard Madoffes ejemplarizante y ya era hora de que algún tiburón de las finanzas que ha arruinado a miles de personas esté entre rejas de por vida. Pero el reverso de la sentencia parece insinuar que Madoff era un Lucifer abusón en tierra de arcángeles. Y tampoco es esto.

De entrada, los clientes arruinados contribuyeron de alguna forma a alimentar a la bestia. Ciertamente, no sabían que eran cómplices de todo un entramado ilegal basado en el típico sistema piramidal con riesgo de desmoronarse en un suspiro. Se limitaban a dar dinero y reclamaban puntualmente sus astronómicas ganancias, sin preguntar ni preguntarse cómo era posible el milagro.

Ésta es una de las desagradables verdades que asoman tras el estallido de la burbuja: la complicidad, activa o pasiva, de miles de personas convencidas de que podían hacerse ricos sin hacer nada.

Cuando las ganancias dejan de guardar relación con la realidad y se aproximan al terreno de la magia, algo pasa. ¿Ningún cliente de Madoffconsideró raro que le dieran tanto por hacer tan poco? ¿No tienen también alguna responsabilidad en su propia ruina?

La misma lógica podría aplicarse a las decenas de productos del supermercado financiero que se diferencian del fraude de Madoff en que son legales, pero que también prometen beneficios mágicos sin relación alguna con la economía real.

Muy pocos comprenden esas palabrejas que aparentemente multiplican los panes y los peces, pero que son mucho más responsables que Madoff del crash global. Por ejemplo, carry trade. O titulización. O productos derivados. Perfectamente legales y sin apenas control, multiplican exponencialmente los beneficios sin que la base de la pirámide por ejemplo, el que pide una hipoteca se entere de nada ni se beneficie de ello. De poco sirve que Madoff esté entre rejas si ninguna ley pone coto a la magia de las pirámides legales que han arruinado al mundo.