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Castro dice que Zelaya fue presionado en Washington para negociar un "humillante perdón"

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El líder cubano Fidel Castro afirmó hoy que en Washington presionaron al depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, para que negociara un "humillante perdón" por las ilegalidades que le atribuyen, y que ese país está "ocupado por las fuerzas armadas de Estados Unidos".

En un artículo titulado "Muere el golpe o mueren las constituciones", Castro asegura que mientras el mandatario estadounidense, Barack Obama, declaraba que el único presidente constitucional de Honduras es Zelaya, "en Washington la extrema derecha y los halcones maniobraban para que éste negociara el humillante perdón".

"Era obvio que tal acto significaría ante los suyos y ante el mundo su desaparición de la escena política", advierte a Zelaya la nueva columna de la serie "Reflexiones", divulgada por medios oficiales cubanos.

"No sería comprensible que Zelaya admita ahora maniobras dilatorias que desgastarían las considerables fuerzas sociales que lo apoyan", comenta Castro sobre el diálogo en Costa Rica de enviados de los dos bandos hondureños, descalificado también por el gobernante venezolano, Hugo Chávez.

El ex presidente de 82 años, que no aparece en público por enfermedad desde 2006, sostiene que "Honduras es hoy no solo un país ocupado por los golpistas, sino además un país ocupado por las fuerzas armadas de Estados Unidos".

Según él, la base militar de Soto Cano o Palmerola, a 100 kilómetros de Tegucigalpa, la utilizó el coronel norteamericano Oliver North "cuando dirigió la guerra sucia contra Nicaragua", y Washington dirigió desde allí "ataques contra los revolucionarios salvadoreños y guatemaltecos".

"Allí se encuentra la 'Fuerza de Tarea Conjunta Bravo' de Estados Unidos, compuesta por elementos de las tres armas, que ocupa el 85 por ciento del área de la base", añade.

"Soto Cano es igualmente sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Parte de los componentes de la fuerza de tarea militar de Estados Unidos está integrada por soldados hondureños. ¿Cuál es el objetivo de la base militar, los aviones, los helicópteros y la fuerza de tarea de EEUU en Honduras?", pregunta Castro.

Y responde: "Sin duda que sirve únicamente para emplearla en Centroamérica. La lucha contra el narcotráfico no requiere de esas armas".

Advierte Castro que si Zelaya no vuelve a su cargo, "una ola de golpes de Estado amenaza con barrer a muchos gobiernos de América Latina, o quedarán éstos a merced de los militares de extrema derecha, educados en la doctrina de seguridad de la Escuela de las Américas".

"La autoridad de muchos gobiernos civiles en Centro y Suramérica quedaría debilitada -prosigue-. No están muy distantes aquellos tiempos tenebrosos. Los militares golpistas ni siquiera le prestarían atención a la administración civil de Estados Unidos. Puede ser muy negativo para un presidente que, como Barack Obama, desea mejorar la imagen de ese país".

Pero "el Pentágono obedece formalmente al poder civil. Todavía las legiones, como en Roma, no han asumido el mando del imperio", asegura la "Reflexión" del líder cubano.

Según Castro, Zelaya sabe que se juega "no solo la Constitución de Honduras, sino también el derecho de los pueblos de América Latina a elegir a sus gobernantes".