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Los catalanes se preparan para una verbena de Sant Joan marcada por la crisis y seguridad

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Los catalanes se preparan para celebrar esta noche una verbena de Sant Joan marcada por la crisis económica, con menos gasto en pirotecnia y cocas, y por la seguridad, con un gran despliegue de policías y controles de alcoholemia que pretende evitar sucesos en los desplazamientos.

A primera hora de la tarde ya se han registrado las primeras retenciones en las salida de la ciudad de Barcelona, con la previsión de que medio millón de vehículos salgan del área metropolitana de la capital catalana, y a las 16,00 horas, la AP-7 en dirección Girona soportaba más de 22 kilómetros de colas.

El Servei Català de Trànsit prevé una operación salida complicada ya que al ser Sant Joan un viernes hay tres días de fiesta seguidos, precisamente en una semana en la que ha finalizado el curso escolar y también tienen lugar otras celebraciones, como la Patum de Berga (Barcelona).

El Departamento de Interior ha diseñado un dispositivo con 3.091 Mossos d'Esquadra, más de 1.000 bomberos activos para esta noche -120 en Barcelona- y numerosos policías locales. En Barcelona, la Guardia Urbana cuenta con 120 nuevos agentes que se han incorporado al tradicional dispositivo municipal.

Los accidentes provocados por el consumo de alcohol es uno de los principales problemas viarios de la noche de Sant Joan, por lo que los Mossos han establecido 69 puntos de control de alcoholemia.

El jefe de Bomberos en Girona, Enric Cano, ha recordado a Efe que la normativa prohíbe lanzar cohetes a menos de quinientos metros de zonas forestales. El objetivo es evitar situaciones como la de 2009, cuando un petardo originó un incendio en una urbanización de Begur.

Tras el recuerdo de la tragedia del año pasado, Renfe ha informado de que cerca de cuarenta efectivos policiales -entre Mossos, Policía Local y agentes de seguridad- vigilarán durante la verbena de Sant Joan la estación de Renfe de Castelldefels Playa, donde doce personas murieron atropelladas por un tren cuando iban a la playa a celebrar la verbena de Sant Joan.

Renfe ha informado de que ha duplicado la composición de los trenes desde Barcelona, así como los convoyes de la madrugada del viernes 24 para la vuelta desde las costas del Maresme y el Garraf.

Como es habitual, las playas serán uno de los destinos preferidos de los catalanes para pasar el puente de Sant Joan.

Los hoteles de la Costa Brava colgarán el cartel de completo las noches del viernes y del sábado y estarán al 65% de ocupación la noche de hoy, en parte con los clientes europeos que ya están de vacaciones, según ha explicado a Efe el gerente de la Asociación Hotelera de la Costa Brava, Martí Sabrià.

La Asociación hotelera Salou-Cambrils-La Pineda espera alcanzar una ocupación del 80% durante este puente, aunque, según su presidenta, María Eugènia Arbó, este año sólo son dos noches de pernoctación, mientras que otros años el puente abarcaba más días.

Las perspectivas turísticas para el verano son buenas en la Costa Dorada, porque el mercado ruso ha entrado con fuerza en la zona y estos turistas se unen a los franceses y holandeses que ya han hecho las reservas.

El Aeropuerto de Barcelona-El Prat prevé operar 3.647 vuelos durante la festividad de Sant Joan, entre los días 23 y 26 de junio, un 12% más que los que la semana anterior.

La crisis se ha notado más en la pirotecnia y en la venta de cocas. La venta de petardos, tradicionales en las verbenas, baja un 5% y se quedarán en unas 700 toneladas, según estimaciones de la Asociación de Fabricantes y Mayoristas de Cataluña de Fuegos de Artificio.

Los gremios de pastelería han previsto vender 1.600.000 cocas, una cifra algo más baja que la del año pasado y en la tónica de las últimas fiestas.

Tampoco hay verbena de Sant Joan sin hogueras, presentes en todos los municipios de Cataluña. Por ejemplo, en Lleida se ha autorizado un total de 25 hogueras que se encenderán por los diferentes barrios de la ciudad.