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Los católicos chinos abarrotaron las iglesias en la misa de Navidad

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Decenas de miles de católicos acudieron anoche a la misa de Navidad en las 6.000 iglesias del centenar de diócesis chinas, pero en la Catedral del Norte de Pekín, tras dos horas de cola ante la policía que impedía el paso, muchos fieles desistieron finalmente de entrar al templo, a pesar de haber logrado previamente una entrada que les aseguraba el acceso.

En la calle bajo el intenso viento siberiano y contemplando las luminosas decoraciones que adornaban el patio de la iglesia y el gigantesco árbol de Navidad, centenares de fieles intentaban aguantar las extremas condiciones para entrar a misa.

Liu Bainan, vicepresidente de la Iglesia Católica Patriótica de China (bajo autoridad administrativa del liderazgo comunista) dijo hoy a Efe que era imprescindible la entrada, pero no reconoció el control ejercido por la policía, ni que muchos fieles, aún teniéndola, se quedaron sin la segunda misa más importante del año.

"Las Misas se celebraron en las principales iglesias de Pekín. Feliz Navidad", se limitó a decir hoy Liu a Efe.

Durante los domingos de Adviento se distribuyeron entradas a los fieles "pues la misa de la Natividad (Shengdangjie, en chino) es muy hermosa y muchos quieren ir", dijo un sacristán.

El diario oficial "China Daily" escribió hoy que "aunque los expertos sugieran que los dos tercios de los protestantes chinos se reúnen en privado, la celebración de Navidad ha regresado a la sociedad 40 años después las restricciones impuestas en la Revolución Cultural.

Mientras el número de católicos crece lentamente en China (6 millones oficiales y 12, según otras fuentes), los protestantes serían 40 millones, en progresión geométrica pues no encuentran grandes problemas para crear comunidades, según expertos católicos.

"Y es que ellos no tienen un único jefe espiritual que pueda ensombrecer el liderazgo del Partido Comunista de China (PCCh), en el poder desde hace 60 años y que sabe que por cultura, los chinos no discuten a la autoridad", dijo a Efe un experto en religiones.

En muchas celebraciones previas a la Navidad, como en la propia catedral, se impartió también el sacramento del bautismo a centenares de nuevos católicos, en general jóvenes.

Con ambiente festivo propio de los tradicionales festivales chinos, los padres de los bautizados se acercaban a ellos durante las ceremonias para colocarles la típica vestimenta blanca o tomarles fotografías y vídeos.

Las personas mayores, provistas de sus termos de té para combatir el frío durante la larga celebración, compartían en los bancos de la iglesia con familiares y amigos la tradicional bebida china.

Mientras tanto, obispo y sacerdotes oficiantes rezaban, bautizaban o predicaban sin inmutarse, ni por el ajetreo de los fieles, ni por la filmación de la ceremonia por cámaras oficiales.

Con fondo de música religiosa occidental, como el "Mesías" de Haendel, los textos de la misa eran leídos por todos en grandes pantallas electrónicas desplegadas en diversos lugares del atrio.

En las plegarias por catequistas, sacerdotes, obispos y dirigentes del país, no faltaron las dedicadas al Papa Benedicto XVI, a quienes los católicos chinos y la oficial Iglesia Patriótica, reconocen sólo como líder espiritual.

Precisamente, esa falta de reconocimiento del liderazgo administrativo del Papa para nombrar obispos separa a Roma de Pekín, que no desea abandonar el privilegio de dar su visto bueno.

Las negociaciones entre ambos poderes no parecen avanzar, aunque muchos sacerdotes y fieles confían en que cale el llamamiento a la reconciliación efectuado por Benedicto XVI en la Carta a los Católicos de China.

Mientras tanto, Roma y órdenes religiosas occidentales ayudan a obispos, sacerdotes y diáconos chinos (3.268 según estadísticas chinas publicadas el 10 de diciembre) con becas y formación en seminarios mayores donde estudian 628 seminaristas o menores con 630 alumnos, que un día atenderán los fieles de las 5.967 iglesias reconocidas.