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Células madre podrían ser solución para una inmunodeficiencia

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Por David Douglas

El trasplante alogénico decélulas madre (TACM) puede reducir y hasta curar lainmunodeficiencia común variable (ICV).

El equipo del doctor Hans-Hartmut Peter, del Centro Médicode la Universidad de Freiburg, en Alemania, indica en TheJournal of Allergy and Clinical Immunology que siempre seconsideró que la ICV se puede tratar, pero no curar.

El tratamiento incluye el reemplazo de inmunoglobulina G,el uso de productos sanguíneos e inmunosupresores paracontrolar la linfoproliferación, la autoinmunidad o laenfermedad granulomatosa.

El equipo utilizó TACM acondicionado de intensidad reducidapara tratar a dos adultos con ICV potencialmente fatal y doscon ICV e insuficiencia renal inminente.

Uno de los pacientes con un compromiso pulmonar eintestinal grave murió a los tres meses del tratamiento. Lostres restantes sobrevivieron siete años, según resumió Peter.

El paciente que falleció tenía esplenomegalia concitopenia, infecciones graves y diarrea crónica, además devarias lesiones similares al sarcoide en los pulmones, el bazoy el hígado. A los tres meses del trasplante, falleció por unaneumonía hemorrágica.

Pero en otro paciente, el TACM proporcionó unasupervivencia prolongada sin enfermedad ni linfoma ni rechazo alas células trasplantadas. Todas las consecuencias asociadascon el TACM se solucionaron, incluida la hipogammaglobulinemia,la linfadenopatía, la esplenomegalia y la citopenia.

El único problema que se mantuvo fue una deficienciaselectiva de la IgA residual y asintomática.

En el tercer paciente, el TACM logró el objetivo primariodel estudio: curar el síndrome linfocítico granular y la anemiaasociada. Aun así, no mejoró la ICV y el paciente continuó conhipogammaglobulinemia y vulnerabilidad a las infecciones.

Y, por último, la TACM detuvo el deterioro permanente de lafunción pulmonar del cuarto paciente y permitió reducir ladosis diaria de esteroides de 15 a 3,5 mg/día. El trasplantetambién normalizó los niveles de IgM y de IgA del paciente.

Junto con el paciente anterior, habían recibido sin éxitoun tratamiento previo con fármacos inmunosupresores.

El equipo concluye que "en cada caso es necesario analizarcon cuidado la relación riesgo-beneficio". Y escribe: "Lospacientes con complicaciones potencialmente fatales de la ICVque no responden a las terapias convencionales deberían poderrecibir información sobre los riesgos y los beneficios del TACMdirectamente de un equipo con experiencia en trasplantes".

En resumen, Peter señaló que "un paciente se curó y dosmejoraron significativamente, aunque todavía dependen del usoregular de la terapia de reemplazo con Ig intravenosa.

La importancia del estudio está en que aporta evidencia deque la ICV se puede curar en algunos pacientes, dijo el autor.

"Todavía queda por responder cómo debería seleccionarse aesos pacientes y los donantes, cuáles son los factores quepermiten predecir el riesgo y la oportunidad del TACM. Senecesita trabajar más para que el TACM pueda llegar a ser unaopción terapéutica para la ICV", finalizó.

FUENTE: The Journal of Allergy and Clinical Immunology,online 17 de septiembre del 2011