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La CEOE, decepcionada por una reforma "desequilibrada"

Rosell se queja de que disponer del 5% del horario de los empleados no es suficientemente flexible para las empresas. La izquierda parlamentaria se muestra cercana a los cambios

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Ni la música ni la letra. Si hace unas semanas, el presidente de la CEOE aseguraba que sindicatos y patronal compartían música pero no letra en las conversaciones para reformar la negociación colectiva, a la patronal ahora no le gusta un pelo el borrador de real decreto de reforma que el Gobierno les ha hecho llegar y que adelantó ayer Público. Es más, les parece 'decepcionante'. El presidente de la CEOE, Juan Rosell, se apresuró ayer a comparecer tras conocer su contenido y discutirlo en la Junta Directiva. Se adelantó así a los sindicatos, que se reu-nirán hoy con el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, y que darán a conocer sus primeras impresiones inmediatamente después.

'Tras cuatro meses de conversaciones, es bastante decepcionante y desequilibrado. No resuelve problemas que tenemos en el día a día de las empresas', resumió. A pesar de que el Gobierno asegura que han respetado los puntos del acuerdo no escrito a los que llegaron sindicatos y patronal, el presidente de la CEOE no opina lo mismo y no ve en el texto sus postulados.

El Ejecutivo asegura que los grupos parlamentarios están receptivos

'No se nos ha comprendido', repitió varias veces, aunque sin detallar en qué. El único aspecto en el que el líder de la CEOE concretó fue en flexibilidad, que aseguró seguirá siendo su 'caballo de batalla', ya que la propuesta del Gobierno, que incluye que las empresas puedan distribuir de forma irregular el 5% de la jornada laboral, les parece insuficiente (la CEOE pretendía disponer del 20 al 30%). 'No queremos barra libre, pero hay muchos convenios de empresa que están introduciendo medidas de flexibilidad, como la jornada irregular o la bolsa de horas', precisó. La CEOE también lamenta que no se incluyan medidas sobre absentismo o mutuas.

El Consejo de Ministros de mañana aprobará el texto como decreto ley y lo enviará al Congreso en pocos días, que lo tramitará como proyecto de ley. Por eso, el Gobierno ha comenzado los contactos con los grupos parlamentarios, en los que busca el apoyo para sacarlo adelante. La secretaria de Estado de Empleo, Mari Luz Rodríguez, aseguró ayer que los grupos se mostraron receptivos al borrador, que es 'un acta notarial completamente fiel del acuerdo no escrito' entre sindicatos y patronal. Rodríguez precisó, no obstante, que aún es pronto para saber con qué apoyos contarán.

De momento, hay pocos pronunciamientos. Lo que parece claro es que la patronal tratará de influir en el trámite parlamentario a toda costa, como ya advirtió Rosell el mismo día en que se rompieron las negociaciones, y como reiteró ayer. El presidente de la patronal subrayó ayer que de momento se trata tan sólo de un borrador. 'Va a ser difícil arreglarlo por vía de enmiendas, pero lo vamos a intentar, aunque con poca esperanza', dijo. La CEOE niega una y otra vez que el resultado electoral tuviera algún efecto en sus posiciones, a pesar de que el ministro de Trabajo insistió ayer en que, efectivamente, existió un antes y un después en los postulados patronales.

El PP todavía no se pronuncia pero ya asegura que llega tarde

El PP evitó ayer hablar sobre el contenido del borrador y sólo lamentó la 'incapacidad' del Gobierno para sacar adelante una reforma pactada y la 'tardanza' con la que se aborda. El secretario de Economía y Empleo del PP, Álvaro Nadal, recordó que la reforma de los convenios se podía haber incluido en la reforma laboral aprobada hace un año, también sin consenso.

También esperará a conocer la letra pequeña del decreto CiU, que no se pronunciará al respecto hasta después del fin de semana. Precisamente, el presidente de la patronal es conocido por su afinidad con el partido de Durán i Lleida. El PNV 'tiene que estudiar' el borrador y fijar postura. 'Hay aspectos más asumibles y otros menos asumibles', dijeron sin especificar. No obstante, el PNV tiene claro que, si no sale adelante, 'la reforma laboral va a quedar terriblemente devaluada', porque una y otra están estrechamente ligadas. 'Vamos a tratar de hacer un esfuerzo', señalaron.

Quien parece más cercana a la reforma que plantea el Ejecutivo es la izquierda parlamentaria, algo inédito en asuntos que afectan al mercado de trabajo, ya que no apoyaron ni la reforma laboral ni la de pensiones, a pesar incluso de que en esta última sí hubo acuerdo entre los agentes sociales y el Gobierno. El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Ridao, aseguró ayer que su partido 'no está lejos' de dar su apoyo al decreto ley.

También IU valora positivamente algunos aspectos del borrador, por ejemplo, que se mantenga la ultraactividad, esto es, la prórroga automática de los convenios una vez que caducan y hasta que se negocia uno nuevo, una de las exigencias de los sindicatos. El BNG espera que la reforma dé más facilidades a los convenios de ámbito autonómico y 'no desvirtúe' los derechos de los trabajadores.

Aunque los sindicatos se pronunciarán hoy oficialmente sobre el documento, los secretarios generales de UGT y CCOO ya hicieron ayer un primer análisis y señalaron que será necesario un acuerdo interconfederal con la patronal para poner en marcha la reforma y que no quede en 'papel mojado'. Cándido Méndez reconoció que el texto incluye 'puntos de equilibrio interesantes', aunque otros aspectos que no especificó son menos de su agrado. D