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La CEOE pide elecciones a Díaz Ferrán

Los vicepresidentes le exigirán hoy que convoque el próximo día 20 los comicios para sustituirle

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'Del lunes no pasa. El lunes, sí', aseguraban el viernes vicepresidentes de la CEOE consultados por Público. Ese lunes es hoy. Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, ha convocado a los 21 vicepresidentes de la patronal a una comida que no figuraba en la agenda. Motivo: hacer balance de la huelga general y marcar una postura para las próximas negociaciones con el Gobierno y los sindicatos.

Los más activos para forzar su marcha, incluidas las organizaciones de construcción, telecomunicaciones, bebidas, textil y la agraria Asaja, han visto la ocasión perfecta para demostrar a Díaz Ferrán que no tiene los apoyos que cree. Para dejar claro que unos cuantos, en representación de la mayoría, están dispuestos a decirle cara a cara que su continuidad al frente de la CEOE no hace sino minar cada día más la imagen de la patronal.

La cúpula no ha conseguido apoyo suficiente para pedirlo por escrito

Hoy le ofrecerán una salida honrosa. Después de barajar diversas opciones, a finales de la pasada semana la más firme era la de plantear a Díaz Ferrán que aproveche la junta ordinaria de la CEOE que tendrá lugar el próximo 20 de octubre para convocar elecciones anticipadas. De aceptar, se convertiría en el primero en abrir un proceso democrático en el seno de la patronal, donde no ha habido presidente que no saliera elegido tras ser apuntado previamente por un dedo con poder.

La opción es la más diplomática que han conseguido encontrar el grupo de vicepresidentes dispuestos a demostrar en la comida el sentir generalizado de que no puede ser el representante de todos los empresarios un hombre cuya gestión ha acabado con Air Comet, Marsans o Seguros Mercurio, dejando a su paso un reguero de clientes sin los servicios contratados, empleados en el paro y un buen cúmulo de acreedores que van desde la Seguridad Social a los proveedores de sus compañías. De hecho, a estas alturas el jefe de los empresarios es un empresario sin apenas compañías porque las ha vendido prácticamente todas.

Los 'rebeldes' esperan que todo esté resuelto en 10 o 15 días

La primera opción que se planteó fue llevar a la comida de hoy una carta en la que se pide a Díaz Ferrán que se marche. Esa opción ha sido pospuesta debido a que no fue posible conseguir un número de firmas suficiente. Alguno de los vicepresidentes que optaron por no firmar reconocieron a este periódico estar totalmente de acuerdo con la marcha de Díaz Ferrán. Pero una cosa es eso y otra retratarse sobre un papel como uno de los rivales del presidente de la CEOE. Algunos incluso han optado por no ir a la comida, un gesto que unos quieren interpretar como pérdida de poder de convocatoria del presidente y otros como temor de estar en el momento crucial.

Los vicepresidentes que están moviendo los hilos para lograr el respaldo suficiente a la carta esperan que 'la situación esté resuelta en 10 o 15 días', según fuentes internas. El plazo coincide con el que tiene Díaz Ferrán para decidir si acepta convocar elecciones. Pero tienen que lograr todavía el apoyo de quienes reconocen querer 'quitarlo' pero 'de la manera menos traumática posible'. Lo más fácil, dicen, sería poner de forma transitoria, hasta las elecciones, a un histórico como Carlos Pérez de Bricio.

Entre las voces que se pronunciarán hoy estará la del presidente de Foment del Treball, Joan Rosell, que, según fuentes internas de la CEOE, está resucitando su candidatura para sustituir a Díaz Ferrán. 'Está convencido de lograr los apoyos necesarios y ganar', señala un empresario catalán que conoce bien a Rosell. Desde un sector importante del empresariado catalán se ha criticado en los últimos meses que Rosell se mantuviera silencioso y no manifestara públicamente sus quejas a que alguien tan debilitado como Díaz Ferrán siguiera al frente de la CEOE. El pasado jueves elevó la voz. Aseguró que Díaz Ferran 'tiene una serie de problemas en sus empresas, y eso da la imagen que da'. Rosell habló en presente de las compañías del presidente de la CEOE, aunque en ese momento ya no eran de su propiedad y esos problemas se los había traspasado al nuevo dueño de Marsans o de Trapsa, el liquidador de empresas Ángel de Cabo. Queda por ver ahora si Rosell realmente obtiene un respaldo mayoritario. Como dicen muchos representantes de la CEOE, si no se ha resuelto antes esta situación es porque ningún candidato concitaba la unidad necesaria.