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El cerco a los narcotraficantes en Río de Janeiro fue reforzado por 800 militares

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El cerco a los narcotraficantes que vienen generando pánico en Río de Janeiro fue reforzado hoy con el desplazamiento de 800 soldados del Ejército brasileño que cuentan con experiencia en el combate a la delincuencia en áreas urbanas debido a que participaron en ese tipo de operaciones en Haití.

Los militares, que en su mayoría integraron las Fuerzas de Paz de la ONU que combatieron a las bandas criminales que actuaban en Puerto Príncipe (Haití), se posicionaron hoy en las áreas de acceso a las favelas de Río de Janeiro en que están escondidos centenas de los pistoleros responsables por los ataques que desde el pasado sábado han dejado 96 vehículos incendiados.

'Recibimos la misión de ofrecer seguridad en el perímetro de las favelas de Vila Cruzeiro y el Complejo del Alemán y ya desplazamos las tropas hacia esos locales', dijo en una rueda de prensa el general Adriano Pereria Júnior, el oficial que coordinará el apoyo de los militares a las operaciones de la policía.

'Estaremos en un área de conflictos. La misión que recibimos es precisa: otorgar seguridad. Pero estamos con armas y la usaremos si es necesario', agregó el militar y aclaró que los militares no participarán directamente en los operativos.

Vila Cruzeiro, que era considerada la favela más peligrosa de Río debido al número de pistoleros que la usaban como santuario, fue ocupada ayer por la policía en una exitosa operación que contó con el apoyo de seis tanquetas blindadas de la Marina de Guerra.

Al menos 200 pistoleros que estaban en esta favela protagonizaron una fuga masiva y desesperada hacia el Complejo del Alemán, un conjunto de barriadas pobres también controlado por el Comando Vermelho (Comando Rojo), la mayor organización criminal de la ciudad y a la que se le atribuyen los ataques de los últimos días.

Tras el éxito del operativo, el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, decidió pedir más apoyo de las Fuerzas Armadas y fue rápidamente atendido por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Además de los 800 miembros de un Batallón de Paracaidistas del Ejército, el Ministerio de Defensa autorizó el uso en los operativos de diez tanquetas blindadas y de tres helicópteros de la Fuerza Aérea, así como de equipos de comunicaciones y otros materiales.

'Nuestro único objetivo es apoyar las operaciones de la policía. La función del Ejército será la de ofrecer protección en el perímetro (de las favelas), es decir la de cercar', afirmó el ministro de Defensa, Nelson Jobim.

El ministro agregó que los militares estarán subordinados a la secretaría de Seguridad Pública de Río, que comandará las operaciones de 21.000 policías contra los narcotraficantes.

'Las funciones quedaron muy bien definidas y no hay discusiones sobre el comando', agregó Jobim y admitió que la posible ayuda militar al combate a la criminalidad en Río en ocasiones anteriores fracasó debido a divergencias en cuanto al comando de las acciones.

'Se trata de un día histórico. Las fuerzas armadas y las civiles estamos hermanadas en este desafío. No tengo duda de que el apoyo militar será de enorme importancia para que podamos reconquistar territorios (favelas controladas por criminales)', dijo Cabral.

El secretario de Seguridad de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, dijo que el refuerzo militar permitirá que los policías puedan actuar directamente en las operaciones, pero se abstuvo de revelar si será lanzada en breve una ofensiva contra el Complejo del Alemán como la de ayer en Vila Cruzeiro.

'Esa información es estratégica. En el correr de los días sabrán', dijo Beltrame al ser interrogado sobre la expectativa de la población de que la policía aproveche el momento.

La situación de orden público en Río de Janeiro era más tranquila este viernes tras los fuertes combates de los dos últimos días que dejaron una treintena de muertos.

Según el último boletín de la Policía Militarizada, la ofensiva policial dejó 25 supuestos narcotraficantes muertos y 192 presos. El número puede ser mayor debido a que el balance no incluye las acciones de otras fuerzas policiales y versiones de prensa indican que el número de muertos desde el lunes ya llega a 43.

En la mayoría de los ataques los pistoleros bloquearon importantes vías de la ciudad, asaltaron a los conductores de los vehículos y, tras ordenar que los pasajeros abandonaran los automotores, les prendieron fuego en medio de la calle.

Las autoridades de Río de Janeiro, ciudad que será una de las subsedes del Mundial de Fútbol de 2014 y la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, atribuyeron tales ataques a una represalia de los grupos criminales que fueron expulsados por la policía de importantes favelas en las que controlaban el tráfico de drogas.