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Ceremonia de reconversión

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Cinco minutos a puerta abierta para las fotos, que es lo importante, y 55 a puerta cerrada en la residencia del embajador español ante Naciones Unidas, Juan Antonio Yáñez. Pero en esos cinco minutos, aparte de la foto, en el prólogo que Zapatero permitió escuchar a los medios de comunicación está el principal mensaje. 'Para el Gobierno de España, esta ha sido una etapa de adoptar decisiones complicadas para que los inversores y los mercados valorasen la firme determinación que tengo de hacer que la economía española sea competitiva y vuelva a crear empleo', explicó.

Fue el punto de partida para recordar la reducción de los salarios de los funcionarios públicos, la congelación de las pensiones, la reforma del mercado laboral y, próximamente, la modificación del sistema de pensiones a través de la prórroga de la edad de jubilación. Todo esto acompañado de la garantía presidencial: todos tranquilos, el estímulo fiscal se ha acabado.

A los analistas les preocupa la deuda que se acumulará en el futuro

'La firme determinación que tengo' son las palabras que expresan la siguiente idea. Soy yo, el presidente del Gobierno, vino a decir, quien ha estado al timón del gran viraje de mayo. Es decir: Zapatero ha querido personalizar el compromiso gubernamental. En otras palabras, que los traders, tomadores y vendedores de bonos, sepan que, frente al runrún que ha circulado por los mercados, a saber, que el presidente del Gobierno español era el problema, pues que no es así.

Zapatero habló en español con traducción simultánea. Pero en los mercados no tiene tanta importancia el idioma. Hoy en día se ha consolidado una especie de esperanto de política económica con cuatro palabras relevantes: déficit, funcionarios, trabajadores y pensionistas. Y, según los testimonios de lo que se habló a puerta cerrada, el presidente domina esta nueva lengua. Esas cuatro palabras regaron copiosamente el desayuno.

Por supuesto, Zapatero insistió, en passant, en el argumento de que la deuda pública española (algo menos del 60% en términos de PIB) se sitúa unos 20 puntos porcentuales por debajo de la media europea. Pero enseguida abandonó este dato para admitir que el déficit se había disparado hasta superar el 11% y la necesidad de atacar el carácter estructural del déficit.

Los bancos de inversión y las agencias de calificación han decidido devaluar la importancia del ratio deuda/PIB. Uno de los bancos que estaban presentes en el desayuno, Morgan Stanley, por ejemplo, estima que el mencionado ratio no capta la situación real. Es lo que también sostiene la agencia Moody's.

'El principal problema está en el futuro. La acumulación de déficits en el pasado es ahora sólo parte del problema. La otra consiste en hacer frente a los déficits estructurales destapados por la crisis; es decir, por las consecuencias fiscales del envejecimiento de la población. Lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad de la deuda no son tanto los niveles actuales de deuda como la deuda adicional que se acumulará en los próximos años si las políticas no cambian radicalmente', señala un informe de Morgan Stanley publicado estos días, en el cual el analista Arnaud Mares advierte: 'No pregunte si los Gobiernos van a quebrar, sino cómo lo harán'.