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Cervantes homenajeaba a Averroes al hablar de Cide Hamete según una estudiosa

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La cervantista Ruth Fine, doctora en literatura por la Universidad Hebrea de Jerusalén, prepara un libro con nuevos puntos de vista sobre El Quijote, como que Cide Hamete, a quien Cervantes atribuye irónicamente la autoría en árabe de la obra, podría ser un homenaje al filósofo cordobés Averroes.

En entrevista con EFE, la hispanista israelí -que esta semana ha adelantado su nueva visión sobre El Quijote en el I congreso de la Fundación Jerusalén y Toledo- explica que Cervantes pudo referirse con Cide Hamete Benengeli -el historiador árabe al que atribuye la historia del hidalgo, dada a traducir por Cervantes, que habría terminado de ponerla en español- a un filósofo del período andalusí, quizá al propio Ibn Rushd (Averroes).

Según la tesis de Fine, Cervantes pretendió hacer un "lamento" sobre el "glorioso" pasado perdido de la Escuela de Traductores de Toledo, "orgullo de la Edad Media Europea", y de sus traductores hispano-árabe e hispano-hebreo.

Así, cuando en el capítulo noveno Cervantes cuenta que halló e hizo traducir en un mes el texto árabe de un tal Cide Hamete del que habría nacido El Quijote, pudo estar tirando de ironía para lamentar que se hubiera perdido "todo un mundo lingüístico", pues esa traducción, contaba el escritor, se había pagado con unas uvas pasas.

Cervantes estaría marcando "la pobreza de su siglo" en ese sentido, sostiene Fine, quien por otra parte señala que el cordobés Averroes, traductor de la obra de Aristóteles, mezcló la historia con la poesía y dio lugar con ello a algunos malentendidos sobre la obra del filósofo.

Según otra tesis que defenderá Fine en su libro, el texto de Cide Hamete no estaría en árabe, sino que sería aljamiado (romance con caracteres arábigos) y, por tanto, lo que habría hecho Cervantes sería una transliteración, pues, aduce la cervantista, en un mes su traducción habría sido imposible.

La experta israelí, de origen askenazí y oriunda de Argentina, resalta que con ese capítulo 9 -con el que los cervantistas creen que se inaugura la novela moderna- Cervantes hace una "evocación melancólica" de las "lenguas olvidadas y prohibidas" y de Toledo, "lugar crucial" en su obra.

"El plurilingüismo es la verdadera tolerancia, es escuchar la voz del otro, es algo que nos hace falta, por lo menos en el lugar del que yo vengo", dice Fine en Toledo en referencia a Jerusalén.

Sobre estas dos ciudades se ha centrado el primer congreso de la Fundación Jerusalén y Toledo, una institución surgida hace un año de la mano de varios empresarios, encabezados por José Luis Solesio, con la intención de fomentar el diálogo intercultural y la promoción de los valores comunes transmitidos por las religiones monoteístas.

Jordi Gallego, vocal del patronato de la Fundación, explica a EFE que empresarios israelíes e ibéricos han experimentado que, más allá de sus relaciones mercantiles, comparten un "sustrato" de valores "prerreligiosos" que pueden ser aplicables a "temas candentes" como la ecología.

La Fundación organizará sus próximos congresos probablemente en Jerusalén y Pamplona -cuenta con las universidades de Navarra y Hebrea de Jerusalén como patrocinadoras- y promoverá otras actividades y foros de reflexión.

Decenas de filólogos, historiadores, geógrafos y expertos en variadas disciplinas se han dado cita en los últimos días en Toledo en el congreso "Jerusalén y Toledo, historias de dos ciudades".

La meta de la Fundación es ahondar en la ligazón histórica de Jerusalén y Toledo, para que no se pierda.

Que no se pierda: el mismo deseo que Ruth Fine expresa sobre el ladino y el yiddish (las lenguas sefardí y askenazí) que, aunque se estén "contaminando" con otros idiomas, las "recordaremos a través del estudio, la investigación y la música".

Por Fernando Labrador