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El CES cree que no sólo Valeriano Gómez tiene que impulsar el diálogo social

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El presidente del Consejo Económico y Social (CES), Marcos Peña, se mostró hoy convencido de que el nombramiento de Valeriano Gómez como ministro de Trabajo tiene el objetivo de impulsar el diálogo social, aunque advirtió de que esa labor no sólo es del Gobierno sino también de sindicatos y patronal.

Asimismo, aseguró que el proceso electoral abierto en la CEOE para elegir a su nuevo presidente no paralizará los asuntos pendientes, como la reforma de la negociación colectiva, según le habían manifestado desde la propia patronal.

Así se manifestó Peña en declaraciones a los medios tras su intervención en la XII Jornada de la Fundación del Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA).

Según dijo, en el marco del diálogo social "tanta obligación tiene Valeriano Gómez como los líderes sindicales y empresariales", a los que exhortó a que empiecen a trabajar porque "el país no está nada bien" y es imprescindible hacer un esfuerzo colectivo que pase por el entendimiento, la tolerancia y la capacidad de hablar.

Su opinión personal sobre Gómez, quien hasta ahora ha sido miembro del CES, es que reúne los conocimientos necesarios sobre el Ministerio de Trabajo, los agentes sociales y las relaciones laborales para ser ministro, además de tener un carácter "muy tolerante y paciente".

Sobre la gestión de Gerardo Díaz Ferrán al frente de la patronal, Peña se negó a hacer ningún comentario "de tinte moral", pero restó importancia al hecho de que "no haya cuajado" como presidente y se mostró seguro de que elegirán a otro "sin mayor problema", puesto que hay "candidatos muy cualificados".

Asimismo, recalcó que la CEOE es una institución "más importante de lo que la gente piensa", que fue creada "desde el desierto, sin que existiera ninguna cultura empresarial asociativa" en España y que durante 30 años ha pactado cuestiones relevantes para la economía.

No obstante, durante su intervención previa en la XII Jornada de la Fundación SIMA, Peña lamentó que la cultura del arbitraje no haya terminado de arraigar como la mejor solución ante los conflictos laborales.

En su opinión, en demasiadas ocasiones se sigue considerando como el último trámite previo al inicio de un proceso judicial.

En este sentido, afirmó que "lo que los agentes sociales no arreglan entre ellos difícilmente es arreglable por tercero" y defendió que las leyes laborales más efectivas son aquellas que aplican sus destinatarios, ya que las normas "se hacen al andar".