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Chaves esquiva el tres contra uno

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Los candidatos del PP, IU y Coalición Andalucista (CA) a la Presidencia de la Junta lograron emparedar ayer, cada uno desde su vértice (el centro-derecha, la denominada izquierda transformadora y el nacionalismo, respectivamente) a Manuel Chaves, pero vieron cómo el jefe de Gobierno y aspirante socialista a su sexta reelección escapaba con la facilidad con que se derriba un muro de papel. La ausencia de acritud y la escasez de instantes de alto voltaje político fueron las tónicas dominantes del debate emitido anoche por Canal Sur, del que el presidente salió sin apenas rasguños. La candidez del tono llama más la atención por cuanto los tres aspirantes a suceder a Chaves (Javier Arenas, por el PP, Diego Valderas, por IU, y Julián Álvarez, por CA) tenían ayer por primera vez a tiro al presidente, ya que ninguno de ellos ha sido parlamentario en la última legislatura, lo que les ha obligado a una ingrata oposición desde los medios.

Resulta explicativo de la escasa profundidad del debate el hecho de que el enganchón más sostenido entre Manuel Chaves y Javier Arenas, candidato por el PP, se produjera al hilo de una cuestión no menor, desde luego, pero sí de alcance limitado: la edad de jubilación de los médicos. Arenas afeó al presidente que la estableciese en 65 años, a lo que Chaves replicó que la medida parte de un Estatuto Marco aprobado cuando gobernaba el PP en España; Arenas, en un turno posterior, aclaró que dicho Estatuto sólo “ofrece la posibilidad a las autonomías de limitar la edad”. “Una verdad a medias es una gran mentira”, le dijo. Arenas se reservó la palabra “mentira”, siempre sonora y conflictiva, para un asunto de escaso calado político.

Sin entrar en polémicas

El debate (emitido en falso directo y que imponía el estrecho corsé temporal de intervenciones de dos minutos y medio) evidenció que las visiones de Andalucía y los proyectos para la región que mantienen Chaves y Arenas son la noche y el día. Pero incluso sobre el diagnóstico general hicieron concesiones al adversario. “Claro que no vivimos en la Andalucía de nuestros sueños”, admitió Chaves. “Andalucía ha mejorado”, concedió Arenas.

El debate llegaba precedido, además, de material inflamable para la polémica, tras conocerse que la la Junta Electoral de Andalucía dio ayer la razón al PP y acordó incoar un expediente sancionador a Canal Sur por “vulnerar el principio de neutralidad informativa” en su cobertura de la priemera jornada de la campaña. Y ello, además, en plena efervescencia de la controversia sobre el cómo y el dónde del debate cara a cara entre Chaves y Arenas. Pero el candidato del PP dejó pasar una cuestión que le hubiera permitido reivindicar, al menos parcialmente, sus tesis en el siempre agradecido papel de víctima. El presidente, de hecho, iba preparado para responder sobre esta cuestión. No esperaba un debate tan aterciopelado. Temas ásperos que han capitalizado buena parte del discurso de Arenas en los últimos meses, como sus dudas acerca de si el patrimonio que declara Chaves se corresponde con la realidad o sus acusaciones contra el presidente de favorecer a sus familiares, quedaron fuera de la batalla dialéctica, centrada en el empleo, la vivienda, el agua y la cuestión territorial.