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Chávez anuncia mano dura con los espías colombianos

El arresto en Venezuela de dos miembros del DAS enfrenta a Bogotá y Caracas

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Las relaciones entre Venezuela y Colombia están oficialmente 'congeladas'. Pero nada más lejos de la realidad: hierven. El presidente venezolano, Hugo Chávez, confirmó ayer la detención de dos miembros del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). 'Han sido capturados haciendo espionaje, con las manos en la masa'.

El vicecanciller Arias Cárdenas pormenorizó la operación contra los presuntos espías: 'Se ha decomisado documentación de un gran plan de conspiración y desestabilización contra Venezuela'. Y Chávez redondeó: 'Estaban buscando información sobre unidades militares y sobre las milicias, tratando de sobornar a funcionario. Y no es la primera vez. Ahora no los vamos a liberar, van a ser procesados en Venezuela'. Chávez aludía así al secuestro en 2004 de Rodrigo Granda, canciller de las FARC, en una atrevida operación de la Inteligencia colombiana realizada en el corazón de Caracas.

El líder bolivariano detalló las acciones de un 'Gobierno hostil como el de Colombia', que 'se han incrementado tras la decisión de entregar su soberanía a las bases militares de EEUU'. El DAS ha negado las acusaciones, añadiendo que sus labores de contrainteligencia se realizan 'exclusivamente en territorio colombiano'. Pero además aportó confusas explicaciones sobre uno de sus espías, detenido en Maracaibo, que al parecer fue invitado por un colega venezolano. Le Carré no hubiera admitido tal explicación a ninguno de sus personajes.

La nueva escalada sucede días después de conocerse la masacre de los futbolistas del Chururú, en la frontera del Táchira. Dos hechos que, en principio, no están relacionados. El cadáver del último secuestrado fue hallado el martes, con lo que son 11 los jóvenes ejecutados. El único superviviente, que fue trasladado por la policía a Caracas, ha pedido al Defensor del Pueblo colombiano su inmediato regreso a su país.

No lo tiene fácil. 'Estamos investigando sus actividades; alguien los financiaba. Sin duda, se trató de un enfrentamiento de grupos', adelantó Chávez. 'Hayan sido guerrilla, paras o narcotráfico, es un fenómeno que viene de Colombia', sentenció.

En medios oficiales se vincula a los jóvenes asesinados con los paramilitares colombianos. La acción de película (se interrumpió un partido de fútbol, se pasó lista y se llevaron a los jugadores de un equipo) fue protagonizada por hombres armados, con uniforme verde olivo e insignias del Che, a los que el gobierno regional acusa de pertenecer al ELN, que actúa en la zona.

'El ingreso de paras en el país es una declaración de guerra silenciosa', señaló el diputado chavista Marcos Isea, echando aún más leña al fuego. Hoguera que cuenta hoy con seis nuevos cadáveres, cinco de ellos colombianos. Las autoridades investigan la aparición de los cuerpos en Barinas, estado también fronterizo.

Eran obreros y vendedores de helado, un perfil muy parecido a las otras víctimas. Su ejecución, 'por asfixia mecánica', se remonta a agosto, pero hasta ahora no habían sido localizados en la fosa común de un cementerio.