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Chávez lleva a cabo una gestión que genera polémica pero permitió la entrega de rehenes

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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en cuya mediación confía la familia de Ingrid Betancourt, prosigue con una gestión que posibilitó la entrega de dos rehenes de las FARC, pero generó controversias y una crisis con Colombia.

Chávez se ha declarado convencido de que puede conseguir la libertad de más secuestrados, aunque el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, dio por terminada el pasado noviembre la participación de su colega venezolano en el proceso para llegar a un canje humanitario de más de 40 rehenes por 500 guerrilleros presos.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que entregaron el pasado 10 de enero a las ex políticas colombianas Clara Rojas y Consuelo González, han prometido liberar ahora a otros tres de sus rehenes, que, según el Gobierno colombiano, superan los 700.

Entre los próximos liberados no se menciona a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, que este sábado cumplirá seis años en cautiverio y que, de acuerdo con algunos analistas, se ha convertido en una suerte de "joya de la corona" de las FARC, por el interés que su caso ha despertado, sobre todo en Francia, país del que tiene también nacionalidad.

La guerrilla quiere que el presidente venezolano siga con el proceso, pese a haber sido apartado por el Gobierno de Colombia, en medio de controversias sobre cómo manejó la situación y duras críticas a su propuesta de dar un estatus de beligerancia a las FARC y retirarles el calificativo de "terroristas".

En opinión del analista y especialista en asuntos internacionales venezolano Carlos Romero, "el Gobierno de Venezuela no ha ejercido su función mediadora, se ha convertido en facilitador de la política de las FARC".

Romero señaló, en declaraciones a Efe, que Chávez se ha convertido en "un aliado" de las FARC y que hay una "apología de la guerrilla" en los medios estatales venezolanos.

También subrayó la propuesta del presidente sobre el estatus de beligerancia de las FARC y consideró que su postura va "más allá del mediador al que se le pide neutralidad".

No obstante, los familiares de los secuestrados, y entre ellos Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt, mantienen sus esperanzas en las gestiones de Chávez.

La familia de Ingrid Betancourt "confía en Chávez" e "insiste en que el presidente Uribe no ha sostenido una política" a favor del canje y "ha dado poca asistencia" a esta vía, dice Romero.

En opinión de este analista, es necesario "reorganizar" el proceso y se está "más cerca de la liberación de Ingrid Betancourt por la presión de Gobiernos del exterior, especialmente el Gobierno de Francia".

Advirtió, sin embargo, que "la lucha de muchos convierte a Ingrid Betancourt en la 'joya de la corona'" para las FARC, que pueden "esperar lo mejor" a cambio de su rehén, cuya liberación "no se puede concebir sin el concurso del Gobierno de Colombia".

El viernes pasado, Chávez indicó que había conversado con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, sobre el tema del canje humanitario y dijo que éste había "ratificado su confianza" en el Gobierno venezolano para continuar el proceso.

En sus declaraciones, el presidente venezolano lamentó la filtración a la prensa de su propuesta de crear un grupo de países para apoyar ese proceso y saludó la próxima visita a Caracas del ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner.

Chávez volvió a acusar a Colombia de no querer la paz y de obedecer órdenes de Estados Unidos, como lo ha hecho en repetidas ocasiones desde el pasado noviembre, en medio de una escalada verbal, con denuncias e incluso insultos.

El presidente venezolano, que decidió "congelar" las relaciones bilaterales, ha insistido una y otra vez en su tesis de que el conflicto en Colombia no se resolverá por las armas.

Su propuesta de retirar a la guerrilla colombiana el calificativo de "terrorista", rechazada por el Gobierno de Uribe y también por EE.UU. y la Unión Europea, ha suscitado asimismo críticas en las filas de la oposición en Venezuela.

En un comunicado la semana pasada, Manuel Rosales, ex candidato presidencial y dirigente del partido "Un Nuevo Tiempo", dijo que se debe apoyar todo lo que signifique lucha por los derechos humanos, aunque advirtió que detrás de las intenciones de Chávez hay "un show montado".