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El chef Oriol Balaguer se lanza a la conquista del mercado chino desde Hong Kong

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El chef pastelero Oriol Balaguer participa hasta el próximo sábado en una promoción de postres que realiza el hotel hongkonés Mandarín Oriental, una actividad con la que el español intenta dar el salto al mercado chino, después de haber conquistado el japonés años atrás.

"Mi idea es encontrar un buen distribuidor, pero sobre todo un socio para abrir una franquicia 'Oriol Balaguer' en China", explicó a Efe el maestro pastelero, que ve a la ex colonia británica como un escaparate para presentarse ante el gigante asiático.

El que fuera pupilo de Ferrán Adrià en "El Bulli" durante siete años, apuesta por Shangai, Pekín y Macao (ex colonia portuguesa y meca asiática de los casinos), una idea que le rondaba por la cabeza desde hacía varios años pero que prefirió aparcar para concentrarse en sus tiendas y en la calidad de su profusa creación.

Con el Mandarín Oriental colabora desde marzo de 2008, y en esta ocasión presenta al público una colección de seis tartas, entre ellas las laureadas "8 texturas en chocolate" y "Sydney"; además de la versión en inglés de su libro de recetas "La cocina de los postres" (Montagut Editores).

Para Antoine Melon, director de Comida y Bebidas del lujoso hotel hongkonés, el objetivo de invitar a Balaguer no es otro que el de adelantarse a la competencia en la carrera por ofrecer productos y cocina española del más alto nivel.

"Hemos traído a Oriol porque es uno de los mejores pasteleros del mundo; nosotros queremos seguir brindando cocina española de alto nivel. Todos los hoteles de lujo hacen venir a 2 y 3 estrellas Michelín franceses. Yo prefiero chefs menos conocidos internacionalmente pero que van a serlo", avanzó Melon.

"Hay que adelantarse al nicho de enorme potencial que tiene la gastronomía española. No hay que olvidar que es la que actualmente tiene la tendencia más alta de crecimiento", sentenció el directivo.

Balaguer, que intuye que la polémica entre la corriente de cocina tradicional y la denominada "tecnoemocional" está lejos de aplacarse, afirmó que ambas cocinas están asentadas sobre pilares "sólidos" por lo que es difícil que éstos se tambaleen.

"En Francia ocurrió lo mismo con la 'nouvelle cuisine' en los años setenta, y gracias a estas pequeñas revoluciones culinarias hemos progresado en higiene, frescura. Es absurdo no aceptar nuevas técnicas", sentenció por su parte Melon.