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Cheney ocultó al Congreso un programa antiterrorista

Los demócratas creen que el ex vicepresidente "se apartó de la ley" al ordenar que los comités de Inteligencia no fueran informados de un plan que se ha mantenido durante ocho años

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El ex vicepresidente estadounidense Dick Cheney ordenó a la CIA ocultar al Congreso la existencia de un programa antiterrorista secreto, iniciado poco después de los atentados del 11-S, según ha revelado el nuevo director de la Agencia, Leon Panetta, que se enteró de la existencia de las operaciones al poco tiempo de asumir el puesto.

La noticia salió ayer en el diario The New York Times y fue confirmada poco después por la presidenta del Comité de Inteligencia del Senado y veterana de estos temas, la demócrata Dianne Feinstein.

La legisladora aseguró en una entrevista al canal de televisión Fox News que Panetta se reunió con algunos miembros del Congreso el pasado 24 de junio y describió el programa, del que sólo se conoce públicamente su existencia.

Durante el encuentro, el responsable de la agencia aseguró que el propio Cheney 'había ordenado que no se informara al Congreso' del proyecto, una decisión que Feinstein calificó de 'gran problema' al constatar que el ex vicepresidente republicano se había 'apartado de la ley'. Panetta también informó de que había puesto fin al programa tras ocupar su cargo.

'El poder ejecutivo no puede crear programas como este y mantener al Congreso en la oscuridad sobre ellos', protestó ayer el senador demócrata Dick Durbin en la cadena ABC. La diseminación de información, opinó, debe hacerse sin poner en peligro la seguridad nacional. 'Pero mantener un programa y esconderlo de los líderes del Senado no sólo es inapropiado. Podría ser ilegal', agregó.

La Ley de Seguridad Nacional de 1947 obliga al presidente de Estados Unidos a mantener 'totalmente informados' a los comités de inteligencia del Congreso.

No obstante, la disposición es algo ambigua al señalar también que esas sesiones informativas deben ser llevadas a cabo siempre y cuando se evite 'divulgar de forma no autorizada información clasificada relativa a fuentes o métodos de inteligencia delicados y otros asuntos excepcionalmente sensibles'.

Para las misiones especialmente secretas, la CIA puede limitarse a informar a la llamada banda de los ocho, que hace referencia a los líderes de ambos partidos y los responsables de los Comités de Inteligencia de la Cámara de Representantes y del Senado.

Apenas se saben detalles sobre el programa en cuestión, excepto que no tiene nada que ver con interrogatorios de sospechosos de terrorismo o actividades de espionaje dentro de Estados Unidos.

El programa, contaba ayer The New York Times, empezó poco después de los atentados del 11-S y 'nunca llegó a ser del todo operativo', aunque agentes estuvieron entrenándose hasta este año.

Pero las declaraciones recientes del máximo responsable republicano en el Comité de Inteligencia de la Cámara Baja, Peter Hoekstra, no dan motivos para pensar nada bueno. Hoekstra ha afirmado que cree que el Congreso hubiera aprobado el programa sólo en los días de pánico y rabia posteriores a los atentados del 11-S, pero que duda de que la cámara hubiera dado su visto bueno más adelante, cuando los ánimos y los miedos se estaban calmando.

El programa en cuestión podría tener que ver con los temores que albergaba el Gobierno estadounidense sobre otros posibles ataques de Al Qaeda en territorio estadounidense, siguió especulando el diario neoyorquino.

Cuando el nuevo director de la CIA nombrado por Barack Obama decidió terminar el programa hace poco, al parecer nadie dentro de la agencia opuso resistencia, al considerar que el proyecto ya no tenía un propósito inmediato.

El tema ha vuelto a reavivar la polémica sobre las actividades de la CIA durante los ocho años de Administración de George W. Bush, la información que realmente manejaban los legisladores sobre actividades no del todo legales y sobre todo la actitud de los máximos responsables.

'Creo que es imposible dejar el asunto estar. Es cierto o no lo es', dijo otro senador demócrata, Patrick Leahy, 'Me gustaría saber si es cierto. Nadie en este país está por encima de la ley'.