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Las chicas maquillan un despropósito

Hay que remontarse muchos años atrás para encontrar menos de ocho finalistas en la selección

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Lo dijo Nuria Fernández nada más terminar la final de 1.500. Con su habitual naturalidad, castiza, simpática, la madrileña sentenció: 'Hemos superado a los chicos'. Las atletas han logrado un total de cinco plazas de finalista frente a sólo dos de los hombres. El balance femenino es más sólido si tenemos en cuenta que sólo acudieron a Berlín 16 mujeres. Un ratio impresionante, ya que un tercio del equipo fue finalista. En hombres hubo 36 seleccionados con sólo dos finalistas, poco más del 5 por ciento. Una pobre lectura para evidenciar la actual realidad del atletismo español. Esa que señala que ha descendido un peldaño y se tambalea a nivel mundial. Hay individualidades pero no hay apenas bloques sólidos. En velocidad, el panorama es desolador porque ninguno de los cuatro relevos españoles puede competir internacionalmente.

En el mediofondo, las mujeres han anulado a los hombres. Tras la desaparición de muchas rusas de alto nivel por dopaje, las españolas asustan. En hombres, el 1.500 atraviesa un gran bache y el cambio de generación parece urgente. En saltos, el paisaje es deprimente. Si se prescinde de Ruth Beitia, quinta, lo que queda es desalentador. Los lanzamientos cuentan con talentos, pero todos estuvieron apagados en Berlín. El décatlon y el hépta-tlon son otros dos grandes páramos de nuestro atletismo. Mientras, la marcha dio cal y arena en Berlín. Paquillo, Vascoy Molina fallaron; pero Bragado deslumbró y Beatriz Pascual logró un meritorio sexto puesto. El maratón está tocado, y sólo el informal Chema Martínez aguanta el tipo.

La mirada global es preocupante por la edad de nuestros siete finalistas. El promedio supera los 33 años, algo estremecedor. La generación de los nacidos en los ochenta es inexistente y la única luz son los júniors, nacidos en 1990, que tardarán en cuajar. Berlín ha puesto al atletismo español en su sitio. Han vuelto las medallas pero han caído a plomo los finalistas. Hay que remontarse muchos años atrás para encontrar menos de ocho finalistas en la selección. Concretamente 18 años.