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Chillida Leku quiere abrirse a grandes artistas como fórmula de supervivencia

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Hace diez años el escultor Eduardo Chillida inauguró en la localidad guipuzcoana de Hernani su "utopía", un museo que guarda obras "clave" de su creación y que quiere abrirse a otros grandes artistas, con exposiciones temporales que serían además una garantía de supervivencia.

Es un nuevo sueño, el de la familia del creador vasco, que ha gestionado en esta década el Museo Chillida Leku, convertido ya en una referencia cultural del País Vasco, pero que necesita ir "de la mano" de las instituciones públicas para asegurar su futuro.

Esta reflexión la ha hecho hoy en una reunión con periodistas Luis Chillida, uno de los ocho hijos del artista y director del museo, que ha afirmado que sacar adelante el proyecto de su padre ha sido "una locura muy bonita, pero una locura", que ha tenido poco de rentable.

Le preocupa a la familia el futuro, porque desea que Chillida Leku siga vivo dentro de cien, de doscientos años, y eso no será posible sin unos cimientos que sólo podrán levantar con ayudas públicas.

Los hijos del escultor llevan tiempo hablando con las instituciones, con las que comparten "intenciones" y "objetivos", pero éstas están sometidas a importantes ajustes económicos.

Hay un problema añadido y es que esas exposiciones temporales no cabrían en el caserío Zabalaga, donde se exhibe la obra pequeña del escultor, pues por un lado es un espacio "demasiado personal" y, por otro, no reúne las condiciones para acoger obra plástica.

Luis Chillida ha explicado que les han ofrecido en varias ocasiones obras de grandes artistas, como Miró y Tàpies, y han tenido que rechazarlas, por lo que un nuevo edificio se alza como un elemento crucial para la continuidad de un museo que ha recibido una media de casi 80.000 visitantes al año -más de 90.000 los primeros años y por debajo de 70.000 los últimos-.

En lo que va de año, el número de turistas vascos no ha llegado al 11 por ciento, una cifra que el director de Chillida Leku cree que aumentaría notablemente con las exposiciones dedicadas a otros artistas por ser "algo efímero", que sólo se puede ver si se visita en un determinado momento.

Mientras se va dando forma al sueño, los Chillida seguirán trabajando por "mejorar" este bellísimo espacio, donde las grandes esculturas del artista donostiarra se exponen al aire libre y al que los visitantes otorgan una nota media cercana al 10, con alguna décima por encima incluso los que evalúan en día de lluvia.

El 26 de septiembre, un día antes de que se cumpla el décimo aniversario de su apertura al público, el museo, que podrá ser visitado gratuitamente, ofrecerá durante todo el día actividades culturales -danza, música, talleres educativos, cuentos, teatro-, además de una gran tarta de chocolate para acompañar el cumpleaños feliz.

Hoy, se cumplen exactamente los diez años de su inauguración por parte de los Reyes de España y del entonces canciller alemán Gerhard Schroeder, en una jornada bien distinta a la actual, en la que ETA, que había intentado asesinar al ex consejero socialista José Ramón Recalde horas antes, colocó unos lanzagranadas apuntando al museo, sin mayores consecuencias.

Eduardo Chillida, que murió dos años después, padecía ya la enfermedad de Alzheimer, pero a su manera, ha destacado su hijo, "disfrutó mucho" de ese día, de la fecha en que vio la luz un lugar que nació como taller y almacén, y que ahora es uno de los museos del mundo en que más "estrecha" relación mantienen "continente y contenido".

Ana Burgueño