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China celebra el acuerdo de Copenhague y niega pactos secretos con EEUU

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El Ministerio de Asuntos Exteriores chino calificó de "importante y positivo" el acuerdo logrado en la Cumbre del Cambio Climático de Copenhague, y calificó de "falsas e irresponsables" las informaciones que señalaron a Pekín y Washington como las grandes culpables de que no hubiera un pacto vinculante.

El ministro de Asuntos Exteriores chino, Yang Jiechi, se mostró anoche optimista sobre los resultados de la cumbre, y aseguró que China "continuará trabajando con el resto de la comunidad internacional" para hacer frente a los retos del mundo, incluido el planteado por el calentamiento global.

Mientras el canciller chino pronunciaba estas palabras, en una recepción de Año Nuevo para los diplomáticos en Pekín, su portavoz Qin Gang subrayaba en declaraciones a Xinhua la "transparencia" que China mostró en sus comunicaciones en Copenhague y negaba "pactos secretos" entre Pekín y Washington para salvar la cara de ambos.

"Algunos medios aseguran que el acuerdo no fue transparente porque se alcanzó secretamente entre EEUU y los países BASIC (Brasil, Sudáfrica, China y la India) sin consultar a otros países (...). Son comentarios que no son ciertos, irresponsables y con motivos ocultos", aseguró Qin.

El portavoz aseguró que en las negociaciones, en las que participó el primer ministro, Wen Jiabao, China defendió desde el principio que los países pobres no han de tener obligaciones vinculantes, ya que Pekín opina que la responsabilidad histórica del cambio climático recae en los países más desarrollados.

Qin afirmó que la comunicación de China fue especialmente fluida con el bloque de países menos desarrollados así como las naciones isleñas más amenazadas por el calentamiento global, "y la posición y proposiciones de China fueron ampliamente apoyadas y apreciadas".

La fuente oficial aseguró que el acuerdo de Copenhague es positivo porque mantiene responsabilidades diferenciadas entre naciones ricas y pobres, "da nuevos pasos para la reducción de emisiones de los países desarrollados" y obtuvo consenso en temas como la ayuda financiera y tecnológica.

Qin concluyó señalando que la Cumbre de Copenhague "no es el final, sino un nuevo principio" para la lucha contra el cambio climático.

La cumbre en la capital danesa finalizó el sábado tras maratonianos debates, con un acuerdo de mínimos ofrecido por el presidente estadounidense, Barack Obama, y que según muchos medios de comunicación se "cocinó" en el encuentro que éste mantuvo con el primer ministro chino.

El acuerdo establece ayudas millonarias a los países en desarrollo para que aumenten sus programas medioambientales, y ordena a las naciones ricas que reduzcan emisiones, pero no establece cuotas, por lo que éstas deberán ser decididas en posteriores negociaciones (como las de 2010 en México).

China anunció a finales de noviembre que reduciría su intensidad de carbono (emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB) entre un 40 y un 45 por ciento en 2020 con respecto a 2005.

La medida, si bien no necesariamente se traducirá en una reducción de la polución emitida, sí debería suponer el cambio a modelos de desarrollo más sostenibles en el gigante asiático.