Publicado: 30.03.2014 18:05 |Actualizado: 30.03.2014 18:05

China se incauta de 10.000 millones de euros del clan de un exministro corrupto

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Las autoridades chinas se han incautado de activos por un valor de al menos 90.000 millones de yuanes (10.000 millones de euros) de familiares y personas cercanas al retirado jefe de seguridad interior Zhou Yongkang, dentro del mayor escándalo por corrupción de China en más de seis décadas, dijeron dos fuentes a Reuters.

Más de 300 de los parientes, aliados políticos, protegidos y miembros del personal de Zhou han sido puestos bajo custodia o interrogados en los últimos cuatro meses, dijeron las fuentes, que están al tanto de la investigación.

La magnitud de las cantidades incautadas y la escala de las investigaciones hacia las personas relacionadas con Zhou —de las que no se ha informado hasta ahora— hacen que la investigación por corrupción no tenga precedentes en la China moderna, y trataría de demostrar que el presidente Xi Jinping está combatiendo la corrupción a los niveles más altos.

Es el político chino de mayor rango implicado en una investigación por corrupción desde que el Partido Comunista llegó al poder en 1949

Pero también podrían estar motivadas en parte por una revancha política, después de que Zhou molestara a líderes como Xi, cuando se opuso a la salida de la cárcel del prometedor político Bo Xilai, condenado en septiembre a cadena perpetua por corrupción y abuso de poder.

Zhou, de 71 años, ha estado prácticamente bajo arresto domiciliario desde que las autoridades iniciaron una investigación formal contra él a finales del año pasado. Es el político chino de mayor rango implicado en una investigación por corrupción desde que el Partido Comunista llegó al poder en 1949.

"Es lo más feo en la historia de la Nueva China", dijo una de las fuentes, que tiene vínculos con la cúpula dirigente. La fuente pidió mantenerse en el anonimato.

El Gobierno aún no ha hecho ninguna declaración oficial sobre Zhou o sobre la investigación en su contra. No ha sido posible contactar con Zhou, ni con su familia, ayudantes o personal para que hagan declaraciones. Tampoco hay certeza sobre si alguno de ellos ha designado abogado. Ni la oficina del supervisor anticorrupción del partido ni la fiscalía china quisieron hacer comentarios.

En el hermético mundo del Partido Comunista, no es anormal que los objetivos de sus investigaciones desaparezcan, a menudo durante meses o incluso años, hasta que se realiza un anuncio oficial.

Varias fuentes habían dicho previamente a Reuters que Xi ordenó a un grupo de trabajo, formado a finales de noviembre o comienzos de diciembre, que investigara las acusaciones contra Zhou. No se ha informado de en qué consisten las acusaciones, excepto que están relacionadas con violar la disciplina del partido -jerga oficial para referirse a la "corrupción".

Una tercera fuente, con lazos con la dirección del país, dijo que Zhou se había negado a cooperar con los investigadores, insistiendo en que era víctima de una lucha de poder.

Zhou ascendió desde las filas del sector del petróleo y el gas antes de unirse a la elite del Comité Permanente del Politburo en 2007 donde, como jefe de seguridad interior, su presupuesto excedió al gasto de defensa. Se retiró en 2012 y la última vez que se le vio en un acto oficial fue en un acto de la Universidad China del Petróleo.

Las dos primeras fuentes dijeron que se habían congelado cuentas con depósitos que sumaban 37.000 millones de yuanes y que se incautaron bonos domésticos y en el exterior, y acciones por un valor combinado de 51.000 millones de yuanes tras allanar casas en Pekín, Shanghái y cinco provincias. Los investigadores también han confiscado pisos, villas, antigüedades, y piezas de arte, vehículos, entre otros ítems.

Según las fuentes, los activos combinados tendrían un valor de al menos 90.000 millones de yuanes, aunque la cifra de la que se informaría finalmente sería inferior para no avergonzar al partido ni irritar a los ciudadanos.

Desde su llegada a la dirección del partido, a finales de 2012, y posteriormente al asumir la presidencia, hace un año, Xi Jinping ha prometido ir tanto tras los poderosos "tigres" como tras las modestas "moscas", en un esfuerzo por aplastar la corrupción que dice que amenaza la misma existencia del partido.

Pero, según las tres fuentes, Xi está en el dilema de llevar o no a Zhou a juicio, lo que, como mínimo, minaría la confianza pública en el partido. Xi también se arriesgaría a irritar a otros líderes antiguos del partido, que temen que ellos y sus familias sean los próximos en la lista.

Procesar a alguien tan poderoso como Zhou sería una decisión política que Xi sólo podría tomarse con el consenso de los miembros más veteranos del partido, los predecesores de Xi y otros altos cargos retirados.

Para la investigación, Xi rompió con una regla no escrita bajo la cual los miembros retirados y titulares del Comité Permanente del Politburo están protegidos de ser procesados.