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"Si China no cambia, la violencia se repetirá"

Woeser. Escritora, bloguera y activista pro derechos humanos

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Nacida en 1966, la escritora y poetisa tibetana Woeser es también una de las voces más críticas dentro de China sobre la política de Pekín con las minorías. Hija de un militar del Ejército de Liberación Popular y casada con el también activista Wang Lixiong, su compromiso con el Tíbet y Xinjiang le costó un periodo de arresto domiciliario en 2008, tras la revuelta de marzo de ese mismo año en Lhasa. Además, el Gobierno chino cerró su popular blog, que la había hecho una de las internautas más influyentes del país, después de que publicase en él una foto del Dalai Lama. Woeser recibe a Público en su casa en el este de Pekín, un día después de suscribir una petición para que el Gobierno libere a Ilham Tohti, un profesor uigur fundador de la página web Uigur Online.

¿Cómo se explica el brote de violencia en Xinjiang?

Creo que la violencia ha sido el resultado de numerosos problemas acumulados durante años. No es nada sorprendente. Bajo el sistema político actual, este tipo de acontecimientos sucederán de nuevo tarde o temprano, ya sea en Xinjiang o en Tíbet. Si no cambian los cimientos, siempre existirá la posibilidad de que esto se repita.

¿Sufre el pueblo uigur una represión cultural y religiosa como en Tíbet?

Aunque los tibetanos y los uigures son muy diferentes, ambas minorías sufren el mismo Gobierno y sistema. Las dos etnias son muy diferentes a los han. Sobre todo porque tienen su propia religión. Las minorías sufren una represión en términos religiosos, aunque la ley y los funcionarios digan que todo el mundo es libre en China de practicar su fe. Pero la mayoría de los han no entiende que alguien considere la fe como lo más importante, por encima de lo material. De alguna manera, es un choque de civilizaciones.

¿Hay también una discriminación económica?

Las minorías están marginadas en términos económicos. Xinjiang y Tíbet son regiones ricas en recursos naturales, pero la llegada masiva de han (iniciada en los años cincuenta) ha privado a la población local de beneficios y oportunidades. Un uigur no puede encontrar trabajo si no habla mandarín. Además, los empleadores en Xinjiang pueden excluir abiertamente en las ofertas de trabajo a los uigures. Algunos incluso pagan a los han un 30% más por el mismo trabajo que hace un uigur.

¿Quieren los tibetanos y los uigures la independencia?

Lo que queremos es libertad y democracia. Si nos sentimos bien dentro de la comunidad, dentro de China, dejaremos de lado el derecho a la independencia, pero si no es así, deberíamos poder elegir nuestro futuro. Aquí son palabras prohibidas. Pero si las parejas casadas se pueden separar, ¿por qué nosotros no? Cuando las cosas empeoran, como ahora en Xinjiang o el año pasado en el Tíbet, el descontento se traduce en un mayor independentismo.

¿Es realista pensar en la independencia?

La única manera de aumentar nuestra libertad es a través de la democracia. Mientras China siga siendo lo que es, un país con un poder político centralizado, no es realista pensar en ello.