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Chris Weitz evita comparaciones y señala que "Luna nueva" tiene "sus retos"

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"Luna nueva" es "una película con sus propios retos" que no debe interpretarse "en clave de secuela", ha explicado hoy en Madrid Chris Weitz, director de esta segunda adaptación cinematográfica de la saga "Crepúsculo" y que, el próximo miércoles, se estrena en España a escala mundial.

El cineasta ha aterrizado en la capital, junto a los actores Robert Pattinson, Kristen Stewart y Taylor Lautner, para promocionar la segunda entrega de este "Romeo y Julieta" en versión vampírica cuya primera parte, "Crepúsculo", recaudó más de 350 millones de dólares en todo el mundo.

"Me he sentido muy tranquilo, ya que el éxito de la primera parte asegura la respuesta del público y, además, contaba con un elenco de actores maravilloso, ha declarado Weitz, que para "Luna nueva" ha sustituido en la dirección a la realizadora Catherine Hardwicke, encargada del primer filme.

Imán de todas las miradas femeninas -y también de muchas masculinas-, Robert Pattinson considera que Edward, el vampiro al que interpreta en la ficción, tiene "un lado oscuro mucho más trabajado". "He tenido mucho tiempo para reflexionar sobre mi papel y, además, Edward aparece menos en 'Luna nueva'", ha explicado.

Taylor Lautner, otro de los guapos de la saga, ha asegurado que su personaje, el licántropo Jacob, "ha cambiado mucho" respecto a la primera parte". "Por suerte, Chris Weitz me ha ayudado mucho a la hora de asimilarlo", ha expuesto el joven actor de 17 años.

La actriz Kristen Stewart da vida en la pantalla a Bella, una joven de instituto que no sólo está enamorada de Edward, sino que también es íntima amiga de Jacob. "'Luna nueva' es mi libro favorito de la serie, y estaba muy nerviosa antes de empezar a rodar", ha confesado la actriz.

La segunda entrega de la saga se caracteriza por el enfrentamiento, cada vez más radicalizado, entre los vampiros de Edward y los licántropos de Jacob, al tiempo que Bella deberá mantener un precario equilibrio para no optar por ninguno de los dos bandos.

El excesivo respeto a la castidad ha sido una de las notas más polémicas de la saga "Crepúsculo", cuya responsable, la escritora Stephanie Meyer, defiende la opción de llegar virgen al matrimonio. "Entiendo que en España, un país tan liberal, la defensa de la moralidad pueda chocar tanto", ha declarado Chris Weitz.

Sin embargo, el director también considera "un poco cínica" la visión de la sociedad actual, que "anima a mantener relaciones lo antes posible". Kristen Stewart ha tomado el relevo para exponer que le parece "muy dulce" que el vampiro Edward quiera "defender su virginidad", ya que "procede de una época distinta y tiene otros valores".

Robert Pattinson, por su parte, ha tratado de racionalizar la simpatía que despiertan los personajes de Edward y Jacob. "Es habitual sentir lástima por el malo, por el psicópata..., hasta que te lleva a su cuarto", ha bromeado antes de señalar que su "visión" de Edward es "distinta a la del público".

Retomando el discurso de su compañero de reparto, Taylor Lautner ha afirmado que no contempla a los personajes como un vampiro y un licántropo". "Creo que a la gente le pasa lo mismo: se identifica con lo que sentimos, y no con lo que somos", ha analizado.

Mientras los protagonistas del filme respondían a las preguntas de la prensa en un céntrico hotel madrileño, cientos de adolescentes hacían cola en el Palacio de Vistalegre, donde esta tarde hay programado un encuentro con los aficionados de "Crepúsculo".

"Todo explotó de repente y, al principio, estaba muy bien, pero mi ego no es tan enorme y llegó un momento en que me puse nervioso", ha manifestado Robert Pattinson, que hizo ejercicios psicológicos para liberarse de la presión. "Me repito muchas veces que los fans no me quieren a mí, sino a Edward", ha apostillado.