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Christine Ockrent: "Los espectadores se han hecho con el poder"

Periodista y directora de France24. Cree que calidad y audiencia no son compatibles

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El currículum de Christine Ockrent, una de las periodistas más carismáticas de Francia, es apabullante. Nacida en Bruselas en 1944, esta mujer tenaz ha hecho de todo en periodismo, aunque es en televisión donde ha desarrollado la mayor parte de su dilatada carrera, primero en las cadenas estadounidenses NBC y CBS, donde colaboró durante años con el prestigioso programa 60 minutes, y luego en la televisión francesa. La reina Christine, como la llaman en el país vecino, estuvo esta semana en Madrid al frente de un equipo de France24, la cadena pública gala de información 24 horas que dirige, para tomar el pulso al país que ocupa la presidencia de la Unión Europea.

Ha conocido a muchos líderes en su carrera. ¿Qué opinión le merece José Luis Rodríguez Zapatero? ¿Es un líder fuerte para sacar a Europa de la crisis?

Consiguió que lo reeligiesen, lo que es interesante teniendo en cuenta que la opinión pública es cada vez es más escéptica y está menos impregnada de ideología que antes. En cuanto a Europa, el mecano institucional en el que se ha convertido la Unión Europea es un desafío para la presidencia española a la hora de fijar su agenda, y más en medio de una aguda crisis. En este contexto, por ejemplo, el anuncio de la prolongación de la edad de jubilación ha causado mucha sorpresa en Francia, donde la izquierda tiene mucho apego a la idea de la jubilación a los 60 años.

España acabará en abril con la televisión analógica. ¿Cómo cambiará la TDT la forma de ver la televisión?

La TDT ha cambiado mucho el panorama en Francia y ha debilitado mucho a los canales tradicionales porque las nuevas cadenas van a buscar públicos de nicho y esto dispersa mucho a la audiencia. Los canales tradicionales van a seguir siendo muy poderosos por mucho tiempo, pero hay un cambio generacional que consiste en que cada vez más la gente ve la televisión en el ordenador y cada vez se bajan más programas de Internet para verlos más tarde. En definitiva, los espectadores se han hecho con el poder. Las cadenas de siempre, acostumbradas a decidir por ejemplo qué iba a ver cada tipo de audiencia, se enfrentan ahora a un cambio en la conducta del espectador que va a acelerarse.

¿Saldrán beneficiados de este cambio los canales de noticias como el suyo?

Nuestra vocación es más bien internacional, competimos con la CNN, la BBC o Al Jazeera. Nos preocupan más los grandes medios que el régimen chino, Moscú o el mundo árabe son capaces de invertir en televisiones que hablan nuestra lengua: por ejemplo, en el África francófona, donde la televisión china habla francés para conquistar ese mercado para los chinos. Si los europeos, en este caso los franceses, dejáramos de competir en ese campo, Europa dejaría de existir en esos lugares.

La televisión pública ha reducido la publicidad en Francia y la ha eliminado en España. ¿Es el modelo adecuado?

En España, la audiencia ha aumentado desde que no hay anuncios y en Francia, aunque no se ha producido el mismo fenómeno, los espectadores se han adaptado muy bien.

Pero en el fondo sigue estando el viejo debate de calidad o audiencia...

Ese es el dilema fundacional de la televisión. El sueño sería tener al mismo tiempo calidad y audiencia, pero no hay que creerse cuentos. La televisión es un medio masivo y para lograr mucha audiencia, hay que ir hacia el entretenimiento; es muy difícil hacer mucha audiencia con cultura o información exigentes. El papel de las televisiones públicas consiste en sacrificar la audiencia para conseguir mayor calidad, porque, aun con un programa de poca audiencia, uno consigue más que tres o cuatro periódicos sumados.

En las guerras, los periodistas han pasado de ser testigos a objetivo. ¿Cómo influye esto en la información?

Cuando se vive en sistemas libres, uno tiene la preocupación de proporcionar una información equilibrada con varios puntos de vista, pero también tenemos que enfrentarnos a otros modelos culturales donde esto no es así en absoluto. Lo que está en juego es ver cómo se pueden transmitir sistemas de valores; es un poco anticuado pero sigo creyendo en ello.

Y hay que seguir estando ahí, pese a que el riesgo sea mayor cada día...

Sí, pero es que los periodistas siempre han corrido peligro, forma parte del oficio. La verdadera pregunta es cómo afrontar el problema de que haya cada vez menos medios con los recursos financieros suficientes para invertir en periodismo de guerra o de investigación. Y es que la información cuesta muy cara y es muy perecedera.