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La CIDH pide a Chile que investigue el incendio de la cárcel que causó 81 muertos

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) deploró hoy la muerte de 81 presos en un incendio que se registró el miércoles en una cárcel de Santiago de Chile, e instó al Estado a investigar estos hechos y evitar que se repitan.

"La CIDH deplora la muerte de internos en un incendio en la cárcel de San Miguel, en Santiago de Chile. La CIDH hace un llamado urgente al Estado para que adopte las medidas necesarias a fin de investigar debidamente estos hechos y evitar su repetición", dijo el organismo autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El incendio se desató en la Torre 5 de la cárcel de San Miguel, de Santiago, tras una pelea entre reos.

Las autoridades sanitarias informaron hoy que 3 de los 15 reclusos heridos siguen extremadamente graves y 14 de ellos están conectados a respiradores artificiales.

La CIDH instó al Estado chileno a tomar las medidas adecuadas para informar rápidamente y de forma precisa de la identidad de los internos que perdieron la vida en el incendio y de las circunstancias y causas específicas de su fallecimiento.

Asimismo, urgió al Estado a informar a los familiares de los internos heridos sobre su condición médica actual, y a proveer información oportuna a los familiares de internos que puedan ser trasladados a otras cárceles.

Por último, la CIDH exigió al Estado que informe sobre las medidas que se están tomando en la cárcel de San Miguel con posterioridad al incendio.

En la cárcel afectada había 861 presos más de los que permite su capacidad.

La Relatoría sobre los Derechos de las Personas Privadas de Libertad de la CIDH realizó una visita de trabajo a Chile en agosto de 2008.

En su comunicado recalcó que "en los centros de detención operados por el Estado se observó un alto nivel de hacinamiento pocas veces visto en la región, condiciones de insalubridad extrema que incluyen servicios precarios o deficientes de agua potable, alimentación, higiene y salud, así como pésimas condiciones de infraestructura y serias deficiencias o ausencia de verdaderos programas de readaptación social".

La CIDH compartió las expresiones del presidente de Chile, Sebastián Piñera, en cuanto a que lo ocurrido es una "tremenda y dolorosa tragedia" y que "el sistema carcelario es una vergüenza que nos afecta a todos".

La CIDH consideró que "el hacinamiento, además de constituir en sí mismo una forma de trato cruel, inhumano y degradante, es un factor de riesgo para la vida e integridad personal de las personas privadas de libertad en un determinado recinto".

Por eso, agregó, "es imperativo que las autoridades nacionales adopten todas aquellas medidas que sean necesarias para que los centros penales no alberguen más reclusos de los que pueden alojar de acuerdo con su capacidad real".