Publicado: 08.11.2014 08:00 |Actualizado: 08.11.2014 08:00

Cien días, una esperanza

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España vive posiblemente uno de los momentos de mayor desasosiego de su historia reciente. Tres graves incertidumbres quitan el sueño a la ciudadanía.

La propaganda desmedida del Gobierno no consigue ocultar que hay más personas desempleadas

En primer lugar, la debilidad de nuestra economía. La propaganda desmedida del Gobierno de la nación no consigue ocultar que hay más personas desempleadas, más trabajadores empobrecidos y mayor desigualdad en la sociedad.

Lo que explica que, según la última encuesta del CIS, el paro y la situación económica ronden el 80% en cuanto a la preocupación de los españoles. Si a ello le sumamos el incremento de la deuda hasta límites desconocidos y el deterioro de los servicios públicos propiciado por las políticas de la derecha, la conclusión no puede ser más clara: la gestión económica del gobierno del PP ha fracasado.

La segunda incertidumbre que se cierne todas las mañanas sobre las mesas de desayuno de cada ciudadano y ciudadana, es qué escándalo de corrupción van a encontrar en la prensa o escuchar en los informativos. La corrupción se ha convertido con este Gobierno en el principal problema de los españoles. Desde que gobierna el PP se ha pasado, según el CIS, de un 9,2% al 42,3%. También en esto el Gobierno del PP, con su cúpula infectada por sobresueldos, campañas y sedes de caja B, es incapaz y carece de credibilidad para adoptar medidas que arrojen luz a la ciudadanía.

El tercer elemento de incertidumbre es el desafío territorial propiciado irresponsablemente por Mas y el independentismo en Cataluña, cuya única respuesta de Rajoy ha sido una pasividad y una inoperancia que ha alimentado la estrategia de los secesionistas. Incapaz de propiciar un diálogo que canalice respuestas de consenso, el Gobierno del PP también ha fracasado a la hora de articular un modelo de convivencia para nuestro país.

En sólo cien días el PSOE, a cuya Secretaría General accedió Pedro Sánchez a través de votación directa de sus militantes, ha sabido articular soluciones para dar respuesta a estos tres desafíos:

En el pasado debate de PGE, Pedro Sánchez desgranó su proyecto de transición económica, con medidas concretas relacionadas con la reforma fiscal, la reestructuración de la deuda de las familias las pequeñas empresas, la reindustrialización, un nuevo modelo energético y una batería de medidas sociales para corregir las desigualdades que está generando la política de recortes del PP.

En materia de regeneración democrática, el nuevo PSOE no solo ha actuado con contundencia y celeridad ante los casos que le han afectado, sino que ha puesto sobre la mesa una batería de medidas para prevenir este tipo de comportamientos y actuar con ejemplaridad cuando se produzcan. En la Declaración de Valencia han sido recogidas estas propuestas, que se convertirán de forma inmediata en propuestas parlamentarias.

Por lo que se refiere al debate territorial, este nuevo PSOE, con Pedro Sánchez al frente, ha sido capaz de mantenerse firme en la defensa de la legalidad constitucional, a la vez que está proponiendo una vía de consenso en torno a una reforma de nuestra Constitución que, si antes ridiculizaba, se abre paso ya hasta en círculos del propio gobierno.

Un nuevo modelo económico, unas instituciones limpias y modernas en un país que reedite un gran consenso con el que se sientan identificadas las actuales y futuras generaciones. Esta es la ESPERANZA que genera el PSOE, llamado a ser, una vez más, el que gobierne el cambio seguro y responsable que España necesita.

 Antonio Pradas, secretario de Política Federal del PSOE