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Uno de cada cinco adultos carece de motivos para celebrar el Día del Libro

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El Día Internacional del Libro, que se celebra mañana, carece de significado para una parte importante de la población mundial que desconoce el placer de la lectura por la sencilla razón de que nunca le enseñaron a leer.

Uno de cada cinco adultos en el mundo -y una de cada cuatro mujeres- son analfabetos, según los datos que maneja la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en su último Informe de Seguimiento del programa Educación para Todos (ETP) en 2015 en el Mundo.

Esto significa que, según los métodos convencionales de medición, en el mundo hay 774 millones de adultos -el 20 por ciento de la población- que no alcanzan las destrezas elementales en lectura, escritura y cálculo.

Pero la "impresión" de los autores del informe de 2008 de Seguimiento de la ETP es que "los números reales son más altos".

"Las cifras de analfabetos que barajamos provienen de las encuestas de hogares, y muchas veces esa no es una buena medición porque muchas personas mienten y dicen que saben leer y escribir, aunque no sea verdad, por vergüenza", manifestó a Efe Paula Razquin, una de los veinte investigadores que integran el equipo del informe de seguimiento de la EPT.

La alfabetización de los adultos es uno de los objetivos que se fijaron para 2015, hace siete años en Dakar, los participantes en el Foro Mundial sobre la Educación, además de la universalización de la enseñanza primaria, la paridad entre los sexos y la calidad de la educación.

Todos esos objetivos, salvo el de la universalización de la enseñanza primaria, que está incluido también en la agenda del Milenio, están "bastante dejados de lado", según Razquin.

"Es un derecho de los adultos poder acceder a las herramientas mínimas de lectura y escritura para desenvolverse en el mundo, y que le sirvan para su inserción laboral y social", subrayó.

Esta investigadora de la UNESCO abogó además por cuidar con esmero la atención y educación para la primera infancia.

"Ese es un objetivo primordial que en la agenda del Milenio no está muy destacado porque se pone mucho el énfasis en la enseñanza primaria, pero nosotros lo que decimos es que universalizar la atención a la primera infancia implica no sólo dar acceso a escuelas de preescolar sino expandir cuestiones de nutrición del niño que tiene repercusiones en su desarrollo educativo", explicó.

"¿Alcanzaremos la meta de lograr la educación para todos en 2015?", se preguntan los autores del informe en la portada de su trabajo, que al mismo tiempo les sirve de título.

"Somos pesimistas", respondió abiertamente Razquin, y lo son -explicó- porque "para que todos los niños empiecen y terminen la primaria en 2015 deberían estar ya en la escuela y eso no es así".

Para alcanzar el objetivo de la universalización de la enseñanza primaria en esa fecha harían falta además 18 millones de profesores suplementarios.

Pero matizó que "vamos por buen camino", en el sentido de que se observa un progreso de escolarización más acelerado con respecto a la década anterior.

Entre 1999 y 2005, el número de niños sin escolarizar se redujo en 24 millones y pasó a ser de 72 millones, en gran parte africanos.

Esa reducción se inició coincidiendo con el establecimiento de los objetivos alcanzados en el Foro de Dakar en el 2000.

Por eso, a escala global, los autores del informe son "optimistas", ya que "se ha abierto un debate sobre si sirve establecer objetivos o no".

Razquin y sus colegas piensan que sí, que es positivo fijar objetivos, ya que "a partir de los objetivos muchos países suprimieron el pago de la matrícula en primaria, y eso ha ayudado en algunos países a mejorar sus tasas" de escolarización.

Y esas medidas son fruto de la voluntad política, por lo que Razquin alberga "cierta esperanza" en que, con el apoyo de organizaciones internacionales, se sigan cosechando buenos resultados, "pero el progreso es lento".