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Con el cinturón hecho trizas

Guardiola, profético, advirtió el día de su presentación que este Barça haría disfrutar de lo lindo a la hinchada culé

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'Abróchense los cinturones, que lo pasaremos bien'. Cómo iba a imaginarse Pep Guardiola el día de su puesta de largo en el Camp Nou, en el Gamper de 2008, que sus jugadores se tomarían al pie de la letra la advertencia que el técnico, envalentonado, lanzó entonces a la grada del coliseo azulgrana. Imposible. No hay cinturón en la tierra que pueda soportar la explosión de emociones que el culé ha encadenado en los últimos 17 meses.

Tampoco ha resistido el de Guardiola, que tras la victoria ante el Estudiantes, se derrumbó en un mar de lágrimas preso de un sinfín de sentimientos. Ayer, el técnico, celebraba que, esta vez, sus jugadores puedan saborear el triunfo del éxito durante algunos días. 'Normalmente tenemos partidos muy seguidos y no podemos ni festejar los títulos', destacó desde Kuwait donde el Barça disputa este lunes un partido ante el Kazma Sporting Club que reportará a la entidad azulgrana unos dos millones de euros.

Los kuwaitís recibieron al Barça en loor de multitudes, aunque no podrán ver a todas sus estrellas. Messi, Xavi, Iniesta y Alves, ya están en Zúrich donde se celebra la gala de la Fifa que distingue a los mejores del año. Además, Guardiola podría dosificar a Piqué, tocado, Busquets, Valdés y Bojan, que mañana mismo jugarán con Catalunya ante Argentina.

Jugadores y técnicos llegaron a Kuwait uniformados con las camisetas de los hexacampeones que ya lucían con orgullo tras el partido: seis grandes estrellas en el pecho y un lema muy guardiolista en la espalda: 'Tot guanyat, tot per guanyar' (todo ganado, todo por ganar). También Barcelona amaneció ayer con una lona gigante en la parte alta de la Rambla con el mismo lema impreso, anuncio de Nike.

Antes de la final, en la arenga previa al partido, Guardiola se superó : 'Señores, si hoy pierden, continuarán siendo el mejor equipo del mundo; si ganan, serán eternos', espetó. Y lo fueron. Ayer, la felicidad disimulaba el cansancio. Que lo había. Pues la fiesta tras la conquista del Mundial de Clubes se alargó hasta altas horas de la madrugada. El hotel Shangri-La fue el escenario del festejo.

Los allí presentes cuentan que los jugadores, encabezados por el siempre animoso Piqué, improvisaron varios cánticos. Entre todos, uno especialmente ingenioso, dedicado al presidente Laporta, que evocaba su juerga tras el clásico, cuyas imágenes salieron a la luz hace unos días.

Esta vez, la multitud de invitados por el club presentes en la celebración no arruinó la fiesta de los campeones como en Roma. De inicio, el equipo festejó en la intimidad.