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La cirugía para adelgazar disminuiría el riesgo de infarto

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Por Genevra Pittman

Un estudio sobre obesosde Suecia demostró que aquellos operados para adelgazar fueronmenos propensos a sufrir un infarto cardíaco o un accidentecerebrovascular (ACV), o a morir por esa causa, que losparticipantes tratados sin cirugía.

Esto coincide con resultados previos de los mismos autoresque habían sugerido que los pacientes tratados con cirugíabariátrica eran menos propensos a desarrollar diabetes o a morirpor alguna causa en la siguiente década.

No obstante, no se sabe exactamente cómo perder peso reduceel riesgo cardíaco en las personas obesas.

"Es un estudio que ayuda a reducir esa brecha (...) tenemosmuy poca información de lo que ocurre en el largo plazo", dijoTed Adams, de la Facultad de Medicina de la University of Utah,en Salt Lake City.

El estudio no prueba que la cirugía para adelgazar disminuyael riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca y un experto señalóque todavía existen muchas dudas sobre los riesgos y losbeneficios de esos procedimientos en el largo plazo.

Los datos del estudio surgen de una investigación con más de4.000 obesos tratados en 500 departamentos de cirugía y centrosde salud de Suecia.

Entre 1987 y el 2001, la mitad de esos pacientes y susmédicos optaron por la cirugía bariátrica (la mayoría, por elbypass gástrico), mientras que la otra mitad recibió eltratamiento de rutina, con orientación nutricional y cambios delestilo de vida.

El equipo del doctor Lars Sjostrom, de la Universidad deGotemburgo, controló a esos pacientes durante 15 años paradeterminar cuántos tendrían un infarto o un ACV.

En total, 199 pacientes tratados con cirugía bariátricatuvieron un primer infarto o ACV y 28 murieron por esa causa. Encambio, 234 pacientes que no quisieron operarse tuvieron uninfarto o un ACV y 49 murieron.

Tras considerar el estado de salud inicial de los queoptaron o no por la cirugía, el equipo observó que los pacientesoperados eran un 30 por ciento menos propensos a tener un primerinfarto o ACV que el otro grupo y tenían la mitad del riesgo demorir por esa causa.

A partir de estos resultados, habría que operar a unos 50pacientes obesos para evitar un infarto o un ACV extra.

La cirugía bariátrica cuesta unos 20.000 dólares, pero varíasegún el tipo de intervención.

Los participantes operados tenían un índice de masa corporal(IMC) inicial de 42, lo que equivale a una persona de 1,70 metrocon 118 kilos.

En los 15 años posteriores a la cirugía esos pacientesadelgazaron el 16 por ciento del peso corporal inicial, mientrasque el grupo de control, que comenzó con menos kilos de más, noadelgazó ni engordó significativamente en el período estudiado.

El 13 por ciento del grupo operado sufrió complicacionesposquirúrgicas, como la aparición de coágulos sanguíneos einfecciones en el sitio de la operación.

La cantidad de kilos perdidos en ambos grupos no estuvoasociada con la probabilidad personal de sufrir un infarto o unACV, escribe el equipo en Journal of the American MedicalAssociation.

Es posible, para Adams, que la cirugía tuviera otrosefectos, como la reducción de la diabetes, lo que disminuiría elriesgo cardíaco. El experto agregó que todos estos son elementosa considerar cuando los pacientes con obesidad mórbida tienenque decidir si la cirugía es la mejor opción.

El doctor Edward Livingston, coeditor de la revista yprofesor del Centro Médico de la Southwestern University ofTexas, en Dallas, consideró que los efectos cardíacos observaronfueron reducidos.

Dada la incertidumbre que todavía existe sobre la cirugía, yla cantidad de pacientes que vuelven a engordar, dijo que "estámal" operar a una persona obesa sin otros riesgos de salud.

"Ignoramos realmente cuáles son todos los beneficios y losriesgos de estas cirugías en el largo plazo", indicó Livingston,autor de un comentario editorial sobre el estudio.

FUENTE: Journal of the American Medical Association, online3 de enero del 2012