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CIT Group se declara en bancarrota

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CIT Group, el prestamista de cientos de miles de medianas y pequeñas empresas, se declaró el domingo en bancarrota después de que la crisis financiera mundial le impidiera autofinanciarse y la recesión le dejara muchas deudas incobrables.

La bancarrota, una de las más grandes en la historia corporativa de Estados Unidos, se esperaba desde hacía meses y es poco probable que genere un gran impacto a corto plazo en el sistema financiero. Sin embargo, podría influir negativamente sobre la frágil economía estadounidense.

La quiebra también es un golpe para el Gobierno de Estados Unidos, que en diciembre invirtió 2.330 millones de dólares (unos 1.574 millones de euros) en CIT a través del programa de alivio de activos con problemas (TARP, en sus siglas en inglés) y que posiblemente perderá la mayor parte de esos fondos.

Los contribuyentes sólo recibirán dinero después de que se cancele la deuda con bancos y bonistas. La bancarrota se traduciría en la primera pérdida para el Gobierno originada por el TARP, aunque Washington podría recuperar algunos fondos con el paso el tiempo.

El CIT había enfrentado al inversor Carl Icahn, que decía ser el mayor tenedor de bonos de CIT, respecto a sus planes futuros. Pero hace pocos días ambos resolvieron sus diferencias.

La mayor parte de los acreedores de CIT ya habían aprobado su plan de reorganización, y la firma dijo que espera emerger de la bancarrota para final de año, cuando su consejero delegado, Jeff Peek, tiene previsto renunciar.

Superar la quiebra rápido es vital para la empresa si desea mantener a sus clientes, entre los que se cuentan las franquicias de Dunkin' Donuts y la productora de cine Dark Castle Entertainment.

"Cuanto más tiempo esté en bancarrota una institución financiera, más se disipará el valor de la compañía. La fe, la confianza y la percepción tienen importancia crucial para una institución financiera", dijo Jack Williams, un profesor de derecho experto en bancarrotas de la Facultad de Derecho de la Universidad del Estado de Georgia State.

CIT tiene intención de seguir en los negocios y sus subsidiarias operativas no aparecen en la declaración de quiebra presentada en un tribunal de Nueva York. Aún sigue haciendo nuevos préstamos y cumpliendo con sus compromisos, según personas familiarizadas con el asunto.

Una vez que surja de la bancarrota, la compañía espera pasar sus negocios de venta de financiación y facturación a sus filiales bancarias.

Si los reguladores lo aprueban, CIT espera financiar nuevos préstamos y arrendamientos para negocios con depósitos bancarios.

Es poco probable que la bancarrota golpee a los mercados financieros, dijo Chip Hanlon, presidente de Delta Global Advisors en Huntington Beach, California, aunque señaló que no es algo positivo.

"De tener un efecto, éste sería psicológico y afectaría la mente de la gente sobre el estado general de las cosas. Se sumará a las dudas de la gente sobre lo sana que está la economía", dijo Hanlon.

CIT, que pidió la protección por bancarrota en el distrito sur de Nueva York, planea reducir su deuda total en unos 10.000 millones de dólares.

Hasta mediados de este año, la empresa y sus unidades operacionales tenían 71.000 millones de dólares en activos y 64.000 millones de dólares en deuda.

Eso convertiría su bancarrota en una de las más grandes de la historia de Estados Unidos, aunque la mayoría de los activos no están en la compañía matriz que solicitó protección de sus acreedores.

Bajo el plan de quiebras aprobado por los tenedores de bonos, los acreedores terminarán en posesión de la empresa.

La mayoría de los tenedores de bonos tendrá además nueva deuda de CIT por un valor cercano al 70 por ciento del valor nominal de su acreencia anterior.

Los accionistas preferentes, entre ellos el Gobierno de Estados Unidos, recibirán el dinero sólo después de que se les pague a otros acreedores. El Departamento del Tesoro reconoció que es probable que reciba poco dinero.

"Estamos siguiendo muy de cerca el proceso teniendo en consideración la protección de los contribuyentes (...) pero como deja claro la declaración de bancarrota de la compañía (...), la recuperación entre los accionistas preferentes y comunes será mínima", dijo el portavoz del Tesoro Andrew Williams.