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Cambios para subir la edad de jubilación

Los ecos de la reforma laboral han dejado en un segundo plano la que ha sido, hasta ahora, la propuesta más dura en materia social propuesta por el Gobierno de Zapatero: subir la edad legal para la jubilación hasta los 67 años. Sin embargo, este es el siguiente reto del Gobierno socialista, ya que es una de las medidas más valoradas por los organismos internacionales y los mercados como vía para garantizar la sostenibilidad del sistema de la Seguridad Social.

Con todo, el ritmo de la reforma de las pensiones no depende directamente del Ejecutivo, ya que la negociación se está llevando a cabo dentro del Pacto de Toledo, una comisión parlamentaria que componen todos los grupos políticos y que tiene como misión aprobar las resoluciones por unanimidad. Este martes se inaugura un nuevo periodo de más actividad con la comparecencia del secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, y en las siguientes semanas está prevista la del propio ministro de Trabajo, Celestino Corbacho.

Pese a que fuentes del Pacto de Toledo reconocen que la negociación se intensificará en las próximas semanas, también aseguran que es muy poco probable que se cierre antes del verano, como anunció la semana pasada la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado. Fuentes socialistas aseguran que no han recibido ninguna consigna ni del Ejecutivo ni de Ferraz para acelerar las conversaciones con los grupos políticos.  

Tras salvar el plan de recorte por un solo escaño en el Congreso de los Diputados, las medidas de austeridad se enfrentarán el martes a una prueba más fría pero con gran impacto en la credibilidad de la economía española. La Comisión Europea presentará en Estrasburgo un examen detallado sobre las medidas del Gobierno, que incluyen la bajada del sueldo a los funcionarios, la congelación de las pensiones o la paralización de la inversión pública no imprescindible.

Bruselas se ha mostrado ya de acuerdo con los objetivos, que pretenden reducir en 5,2 puntos del PIB el déficit público en este año y el que viene para cerrar 2011 con un 6% de déficit, lejos del 11,2% registrado el año pasado. El Eurogrupo declaró sentirse 'completamente satisfecho', según su presidente, Jean-Claude Juncker, y el viernes la Comisión Europea reforzó el optimismo sobre la evaluación del martes para contrarrestar los rumores, desmentidos rotundamente por la vicepresidenta económica, Elena Salgado, que apuntaban a un inminente rescate de la economía española. El Gobierno 'está tomando las medidas necesarias, en estrecha colaboración con la eurozona, para garantizar la estabilidad financiera en España', aseguró el viernes un portavoz comunitario.

Sin embargo, Bruselas deja la vía abierta a pedir un esfuerzo extra más concreto para 2011, sugerido por el presidente del Eurogrupo si crece la presión de los mercados.  

El próximo jueves, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dirá adiós a la presidencia española de la Unión Europea en la última cumbre del semestre, en la que se hará el preceptivo balance. Sobre ella sobrevolará inevitablemente la crisis de la eurozona y el aumento del diferencial del tipo de interés que ofrece la deuda española con respecto al del bono alemán.

Además, Zapatero llegará con una reforma laboral bajo el brazo, una de las transformaciones estructurales que la Unión Europea lleva años reclamando a España.
En la última cumbre de líderes del Eurogrupo, celebrada en mayo y de urgencia por la debilidad de la moneda única, Portugal y España acordaron presentar la reducción adicional del déficit que agradecieron los mercados. Los 27 fijarán, además, su postura de cara al G-20, que se celebrará a finales de mes en Toronto (Canadá), con lo que estará, una vez más, sobre la mesa el debate de la implantación de una tasa bancaria.

La cumbre también será una suerte de prueba con la que los líderes de la UE tratarán de convencer a los mercados financieros de que pueden contener la crisis de la deuda al acordar una mayor coordinación de sus políticas económicas. Hoy, Alemania y Francia tienen una cita en Berlín para debatir cómo superar las divergencias sobre el gobierno económico en la UE con el fin de fijar una postura común para el jueves.