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Los civiles muertos en Afganistán este año rozan los 1.500

La ONU denuncia un aumento de un 15% respecto al ejercicio anterior. Mayo y junio fueron los meses más sangrientos

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La misión de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) denunció que en lo que llevamos de año han fallecido 1.462 civiles como resultado de las acciones armadas que realiza sobre todo la insurgencia (responsable de un 80% de las muertes), pero también las fuerzas de la OTAN (un 20%) en el conflicto abierto en el país. La cifra supone un aumento del 15% respecto al ejercicio anterior, con mayo y junio como los meses más violentos desde que la UNAMA comenzó, hace cuatro años, a elaborar este tipo de estadísticas.

Los atentados suicidas, como el perpetrado hoy durante el entierro del hermano del presidente de Afganistán, Hamid Karzai, y las bombas camineras, dos métodos habituales de los integristas para hostigar a las fuerzas de seguridad en Afganistán, se cobraron las vidas de un 49% de los civiles. La directora de derechos humanos de la UNAMA, Georgette Gagnon, argumentó que los artefactos explosivos improvisados 'no distinguen entre un objetivo militar y civil' y mantuvo que 'esta táctica contraviene la ley humanitaria internacional'.

'Los niños, mujeres y hombres afganos continúan muriendo de una manera alarmante', criticó por su parte el representante especial de la ONU en el país, Staffan de Mistura. 'Todas las víctimas civiles, da igual quién sea el bando responsable, tienen un impacto trágico y duradero en las familias y las comunidades. Los civiles solo ganarán en Afganistán cuando las víctimas empiecen a disminuir', agregó.

Según la UNAMA, mayo -con 368 fallecidos- fue el mes más sangriento desde 2007, mientras que en junio se registró 'un récord mensual de incidentes de seguridad' y solo perdieron la vida ocho civiles menos que en el mes anterior (360). Estas nuevas cifras de la ONU certifican la tendencia ascendente de las estadísticas, que ya convirtieron 2010 -con 2.777 víctimas mortales- en el año más mortífero desde la invasión a Afganistán de EEUU y la caída, hace casi una década, del régimen talibán.

Hoy mismo, otros seis civiles -incluida una mujer- murieron a causa de una incursión nocturna de las tropas internacionales en viviendas de la ciudad oriental de Khost, cerca de la frontera con Pakistán, según una fuente oficial. Pese a ser culpables de un número menor de víctimas en comparación con la insurgencia, la muerte de civiles es uno de los principales puntos de fricción ente la OTAN y las autoridades afganas. El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, llegó a decir hace unas semanas que las tropas extranjeras serán consideradas 'invasoras' si continuaban las operaciones y bombardeos indiscriminados contra viviendas de la población civil.

Entretanto, la insurgencia talibán hace caso omiso de cualquier advertncia de la comunidad internacional y parece envalentonada con el comienzo, este mes, de la retirada progresiva de las fuerzas de la Alianza Atlántica del país centroasiático. Tras el asesinato este martes del hermanastro del presidente afgano Ahmed Wali Karzai, un suicida mató hoy al menos a cuatro personas en un atentado contra una mezquita de la ciudad sureña de Kandahar donde se ofrecía una ceremonia fúnebre por la víctima. El ataque tuvo lugar a escasos cien metros de la residencia local del presidente Hamid Karzai, y entre los fallecidos se halla el jefe del Consejo de clérigos de Kandahar, Hekmatulá Hekmat, según fuentes oficiales.