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La clase política italiana toca fondo

En el país se teme que aparezcan más vídeos de encuentros sexuales de los parlamentarios de izquierda y derecha

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En la Cámara de Diputados italiana se ha abierto la caza al diputado sospechoso, hasta el punto de que ya se bromea con que el edificio, conocido como 'el transatlántico' por sus formas voluminosas, en realidad se llama así por la afición de sus inquilinos a los trans.

En el Parlamento se espera y se teme que salgan a la luz nuevos vídeos de políticos italianos pillados in fraganti en una noche de prostitución con transexuales.

Es lo que aseguran algunos de estos profesionales del sexo tras la caída política del gobernador equivalente al cargo de presidente autonómico del Lazio, Piero Marrazzo, del progresista Partido Demócrata, grabado en la habitación de uno de ellos en Roma.

Italia vive inmersa en el enésimo escándalo sexual, tras la presunta noche del primer ministro Silvio Berlusconi con la prostituta de lujo Patrizia dAddario y la asistencia a sus fiestas de otras 30 mujeres pagadas por un empresario de Bari, Gianpaolo Tarantini.

Un episodio similar al de Berlusconi, pero de escala más modesta, afectó hace unos años a Salvo Sottile portavoz del dirigente de la derecha Gianfranco Fini, quien presuntamente promocionaba a chicas en televisión previa visita a su cama; o a un portavoz del entonces primer ministro progresista Romano Prodi, Silvio Sircana, de quien se dijo que había estado acercándose a un transexual en la noche romana.

Una grabación de una red de extorsión fuerza la dimisión de un gobernador

Los italianos de a pie, que según las encuestas se burlan más que se escandalizan de estos episodios, han puesto en circulación el chiste de que a la derecha le van las prostitutas de toda la vida, mientras que los de izquierdas prefieren la singularidad de los transexuales.

Pero varios testimonios ponen en cuestión que los gustos sexuales de algunos dirigentes vayan ligados a su carné. Varios de los transexuales que se ganan la vida acostándose con los clientes en los degradados edificios donde viven en la calle Via Due Ponti de Roma o en via Gradoli, donde acudió el gobernador, afirman que los carabinieri que irrumpieron en la habitación para filmar a Marrazzo y luego tratar de vender el vídeo habrían repetido la acción con otros clientes.

El método era simple: los cuatro carabinieri, ahora detenidos por la Justicia, amenazaban a los transexuales que pillaban comprando cocaína para las juergas el precio de una noche podía subir por encima de los 2.000 euros si incluía la provisión de droga. A cambio de no denunciarles, exigían que les avisaran cuando una personalidad importante llamara a su puerta. De esta forma habrían podido hacerse con una buena colección de vídeos comprometedores. 'De políticos de derechas y de izquierdas', afirman ahora los transexuales, sin querer revelar nombres.

El dueño de una agencia de fotógrafos de la jet set, Fabrizio Corona, sostiene también que hay políticos de todas las tendencias que han sido filmados. El empresario está siendo procesado por presunto chantaje a varios personajes famosos, entre ellos Lapo Elkann, nieto de uno de los hombres que más poder tuvo en Italia, Gianni Agnelli, presidente de la Fiat. En esta ocasión, también con un transexual.

Los políticos acuden a los barrios más degradados para buscar sexo 

Una copia de la cinta de Marrazzo podría estar todavía, según parte de la prensa italiana, en poder de Chi, la revista propiedad de los Berlusconi. El primer ministro ha alardeado estos días de ser un caballero, pues cuando la agencia de fotografía De Masi trató de vender a Chi por 200.000 euros el vídeo de Marrazzo primero lo intentó sin éxito con otro periódico próximo al primer ministro, Libero, por 500.000, él habría llamado al gobernador para avisarle de cómo contactar a la agencia para retirar el vídeo de la circulación. Berlusconi, en lugar de dar a conocer la existencia del vídeo, le habría hecho un favor a su oponente político. Pero el caso es que Berlusconi tardó dos semanas en levantar el teléfono, y el episodio acabó por conocerse, casualidad o no, pocos días antes de las elecciones primarias para decidir el nuevo líder del Partido Demócrata.

Como afirmaba el jueves Fabrizio Corona en el programa de televisión Annozero, el objetivo de los chantajistas que graban a dirigentes no es tanto obtener dinero de la víctima los cheques por un valor total de 20.000 euros que Marrazzo pagó la misma noche del vídeo, el 3 de julio, nunca fueron cobrados, sino aprovechar su potencial impacto político para buscar a clientes más importantes.

Se trataría de encontrar un comprador, por ejemplo, entre las poderosas editoriales dispuestas a pagar una buena suma por apartar de la circulación vídeos comprometedores.

De esta forma, insinúa Corona, estas editoriales no sólo podrían favorecer a los dirigentes cercanos a su ideario político, sino que también podrían cobrarse el favor en el momento en que estuvieran instalados en el poder.