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Un clásico al que le persigue el fútbol

Euroliga: Madrid y Barça se juegan su futuro en Europa

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Lo que reivindica el fútbol del Madrid lo oferta su sección de baloncesto en la visita al Palau (20:00 h., Telemadrid y La 2). Lo que protege Guardiola se ha convertido en la aspiración del equipo de Xavi Pascual. En este debate de sensaciones del fútbol, el baloncesto escenifica hoy la paradoja en el clásico.

El Madrid, líder de su grupo en el top-16, confirmaría con un triunfo su supremacía en Europa (cinco partidos, cinco victorias). Por contra, una victoria del Barça por más de dos puntos no sólo terminaría con la caza (empatarían a cuatro triunfos y una derrota) y le clasificaría matemática para cuartos, sino que le serviría para defender en la última jornada el liderato del grupo. Mientras, una derrota le condenaría a tener que disputar la clasificación para el play-off de cuartos ante el Maccabi, en Israel.

'Estamos en un momento importante para el barcelonismo, en el que se está intentando que se pierda la confianza en el Palau y el Camp Nou. A nosotros nos toca abanderar la línea positiva', defendía ayer Xavi Pascual.

El último precedente avala su discurso. El triunfo en la Copa, del que se apoderó Navarro, estimula a un grupo que ha liderado el marcador en 110 minutos de los 120 disputados en Euroliga. 'Pero ante el Madrid no tiene por qué ser lo mismo. Seguro que será un partido trabado', incide el técnico blaugrana, que recupera en la convocatoria a Lakovic, a quien se le extirpó un tumor nasal hace cuatro semanas.

En el Real Madrid, el debate interno entre la convenciencia del músculo la apuesta de este año o del tiro la corriente de la próxima temporada sigue abierto tras la derrota ante el Iurbentia. Joan Plaza prosigue con ese toque de atención a su grupo sobre su compromiso en los primeros minutos. 'Si no tenemos intensidad durante los 40 minutos, será difícil superar el reto', asume el técnico blanco. 'Cada vez que jugamos ante el Barça, lo hacemos mejor. Espero dar otro paso adelante', aspira Plaza. Una reivindicación a la que se apunta Winston, el último en llegar.