Publicado: 19.12.2013 15:32 |Actualizado: 19.12.2013 15:32

Las claves de la mayor subida de la luz desde 1997

La tarifa eléctrica en España se ha situado entre las más elevadas de Europa, superada tan sólo por Irlanda y Chipre

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La tarifa eléctrica subirá previsiblemente por encima del 11 % en enero de 2014 después de que los dos componentes que forman el recibo de la luz, peajes y coste de la energía, apunten al alza. Si se concreta, esta será la mayor subida porcentual desde que se inició la liberalización del sector eléctrico en 1997, por encima del 9,8% de enero de 2011.

La tarifa de último recurso o TUR, que a partir de enero se denominará precio voluntario al pequeño consumidor, está formada por dos elementos, los peajes y el coste de la energía, que representan alrededor de la mitad de la factura cada uno, y a los que se suman los impuestos.

La primera pata, esos denominados peajes, los fija el Gobierno a través de una orden ministerial y sirven para retribuir todas las actividades reconocidas al sistema. Entre esas actividades está lo que cuesta transportar y distribuir la energía eléctrica, las primas que se pagan a las renovables, el sobrecoste que supone generarla en sistemas extrapeninsulares o el dinero que nos cuesta financiar el déficit que ha ido generando el sistema eléctrico, el llamado déficit de tarifa. Y en ese déficit de tarifa, una deuda generada al ser los ingresos del sistema insuficientes para cubrir los costes, está otra de las claves de esta subida de la luz.

El Gobierno puso en marcha en julio una reforma para intentar acabar con la generación de déficit de tarifa que se ha visto frustrada por la retirada de las aportaciones presupuestarias ante el objetivo prioritario de cumplir con el déficit público. La falta de esas aportaciones ha obligado a reconocer que este año habrá 3.600 millones de euros de déficit tarifario, frente al equilibrio previsto inicialmente. Para comenzar a enjugar esta deuda, el ministro de Industria, José Manuel Soria, ha avanzado esta semana que los peajes subirían un 2% "como mucho", un porcentaje que se refleja en el recibo final en algo menos de un 1% de incremento.

Con esta cifra presente, faltaba por fijar la otra parte: el coste de la energía, que se decide en la subasta Cesur y que en esta ocasión ha arrojado un incremento del 25,6%, lo que supone un 10,5% en el recibo final.

¿Cómo funciona esta subasta y por qué ha subido tanto? A esta subasta acuden generadores y comercializadores para comprar y vender la electricidad que se suministrará a todos los consumidores acogidos al sistema de tarifadurante los siguientes tres meses (el resto acude al mercado libre). La evolución de este concepto depende exclusivamente del mercado, que posteriormente corrige el resultado con una serie de ajustes técnicos.

En la subasta de este jueves son muchos los factores que han influido en el encarecimiento de la energía. En primer lugar, la subasta ha contado con menos participantes de lo habitual porque todavía no se ha cerrado la reforma energética, lo que introduce ciertas incertidumbres a la hora de decidir si acudir o no a ella. Una de esas dudas es que los productores del régimen especial (que engloba las renovables y la cogeneración) no tienen clara su retribución para el próximo año. Además, los comercializadores de último recurso, que abastecen a este tipo de consumidores, no saben con certeza dónde tienen que comprar la electricidad el próximo trimestre.

A esto hay que añadir que el sector prevé una baja producción hidráulica y eólica para los próximos meses, lo que supone retirar parte de la generación que abarata el mercado, así como temperaturas más bajas, lo que a su vez implica una mayor demanda de electricidad. Estas circunstancias externas al propio mercado han provocado una mayor demanda de lo esperado de producción de las centrales de ciclo combinado, que funcionan con gas natural.

Dado que las propietarias de centrales de ciclo combinado esperaban una producción muy baja para sus plantas, vendieron el gas natural a otros mercados, por lo que ahora carecen de él y tienen que comprarlo en el último momento a precios superiores que luego repercuten.

Todo un conjunto de factores que han llevado a este incremento que iniciará 2014 con subidas tras la evolución en 2013. El precio de la luz ya subió un 3,1% en la revisión de octubre y un 1,2% de forma extraordinaria en agosto en el marco de la reforma eléctrica. Anteriormente, ya se había encarecido en un 3% en enero, bajado en un 6,6% en abril y vuelto a repuntar en un 1,2% en julio. En 2012, la TUR se congeló en enero para subir después un 4% en abril y un 7 % en julio y bajar un 2,4% en octubre, una rebaja que quedó anulada por el incremento del IVA en septiembre (del 18% al 21%). Según datos del Ministerio de Industria, entre 2003 y 2011 el recibo de la luz en España se ha encarecido un 63% y se ha situado entre las más elevadas de Europa, superada tan sólo por Irlanda y Chipre.

Además de esta tarifa regulada, los consumidores tienen la opción de ir al mercado libre, en el que negocian con las comercializadoras diversas opciones comerciales, incluidas facturas combinadas de luz y gas. Sin embargo, los ahorros que consiguen estos consumidores son mínimos ya que, de acuerdo al último informe de la extinta Comisión Nacional de Energía (CNE) correspondiente al primer semestre de 2012, para un hogar medio la diferencia entre la mejor oferta combinada para luz y gas y la tarifa regulada es de 80 euros anuales.