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Las claves de los 'minijobs', otra vuelta de tuerca a la precariedad laboral

Expertos alertan de que su implantación traería salarios más bajos, peores cotizaciones y prestaciones y más difícil acceso a las pensiones

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Flanqueada por decenas de empresarios de su país, la canciller alemana, Angela Merkel, desembarcará el jueves en Madrid. De ella se espera que revele al fin si está o no a favor de un rescate total de la economía española, pero también se asume que llegará a España cargada de propuestas de nuevos ajustes macroeconómicos. Entre ellas, medidas encaminadas a flexibilizar aún más el deteriorado mercado de trabajo, cuyas vacilaciones se ceban especialmente con los jóvenes.

En España, hace tiempo que hay más jóvenes que quieren trabajar y no pueden de los que tienen un empleo. De hecho, en el segundo trimestre de 2012, el desempleo entre los menores de 25 años aumentó hasta el 53,8%, según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) publicada a finales de julio por el INE. 

Por ello, los llamados minijobs o miniempleos (trabajos de pocas horas a cambio de remuneraciones que rondan los 400 euros mensuales) suenan como una de las recetas que Merkel podría presentar a Rajoy, una fórmula ampliamente rechazada por expertos y sindicatos y que en Alemania apenas han supuesto un parche contra el paro y sí han conseguido precarizar las condiciones de trabajo.  Pero, ¿en qué consisten estos polémicos minitrabajos?

Remuneración y horarios: En Alemania,  este modelo laboral que comenzó a regularse en 2003 tiene una remuneración máxima de 400 euros al mes. No hay un tope de horas al día o a la semana y, dado que en ese país no existe el salario mínimo interprofesional, lo que se percibe depende del sector y el empleador. Lo habitual es que la hora se pague a entre 5 y 7 euros. Está permitido tener más de un minijob y no existe norma de expiración. En la práctica, se puede estar toda la vida. 

Cotización: En Alemania, el trabajador no paga impuestos ni seguridad social y es el empresario es el que abona a modo de cantidad global el 30% del sueldo: un 15% como seguro de pensiones, el 13% para el de enfermedad y el 2%, impuestos. El empleado tiene cubiertas así las vacaciones y las bajas por enfermedad. Su implantación en España supondría un aumento de la precariedad laboral con salarios más bajos, peores cotizaciones, peores prestaciones y más difícil acceso a las pensiones de jubilación.  

Destinatarios: Aunque se tiende a pensar que estos miniempleos están destinados a los jóvenes, en Alemania casi 800.000 jubilados tiene un minijob con el que se mantienen activos o complementan unas pensiones que, en ese país, se han ás que las pensiones se han ido reduciendo de manera continuada. De hecho, quien en 2000 se convirtió en pensionista tras 35 años de vida laboral cobraba una renta media de 1.035 euros. Esta misma prestación se ha reducido a 953 en 2011. Los expertos alertan también de que este tipo de empleos precarios se ceba especialmente con las mujeres, pues, según fuentes de UGT, en el caso de los minijobs alemanes, el 80% corresponde a mujeres, pues los compatibilizan con el cuidado de hijos o dependientes. Esto supondría para ellas peores prestaciones y que gestaran peores carreras de cotización de cara a la jubilación.

Segregación: La implantación de los minijobs, alertan los expertos, aumentaría la brecha entre unos trabajadores y otros porque un porcentaje de la población trabajadora, en el terreno de los derechos, estaría a enorme distancia del resto. Además, los analistas señalan que cerca de un 80% de los trabajadores con estos contratos no logran salir del hoyo de la precariedad.

Formación: En sus últimos coletazos, el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó cambios en la regulación de las prácticas de los becarios y en el contrato de formación para jóvenes que, en la práctica, suponen el desempeño de una actividad laboral a cambio de una baja remuneración. Desde finales de 2011, las empresas pueden contratar a titulados universitarios o personas que hayan superado ciclos formativos y que tengan entre 18 y 25 años y ninguna experiencia laboral por un mínimo de 426 euros.