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Clegg augura una larga vida al Gobierno en vísperas de sus primeros cien días

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El viceprimer ministro británico, Nick Clegg, auguró hoy una "larga vida" al Gobierno de coalición entre conservadores y liberal-demócratas nacido de las elecciones del pasado 6 de mayo, en vísperas de sus primeros cien días de gestión.

En un artículo de opinión que publica el periódico "The Observer", Clegg dice que la marca de los cien días no es suficiente para hacer una primera valoración de la gestión del primer Gobierno de coalición en el Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial.

"Gobernaremos para el largo plazo y nos mantendremos fieles a nuestro plan", escribe el líder de los liberal-demócratas, que en la segunda quincena de agosto estará al frente del Gobierno en Londres mientras el primer ministro, el conservador David Cameron, toma sus vacaciones en Cornualles (en el suroeste de Inglaterra).

Clegg argumenta que la coalición es una fortaleza y no una debilidad de este Gobierno, cuyos primeros cien días en Downing Street han estado marcados por la decisión de aprobar un presupuesto de emergencia que incluye un gran recorte de los gastos sociales para hacer frente al déficit público de 200.000 millones de euros.

Tras su descanso en la localidad española de Olmedo, donde vive la familia de su esposa, Miriam González Durántez, Clegg ocupará su primera semana como cabeza visible del Ejecutivo manteniendo reuniones con ciudadanos y pronunciando un discurso sobre los planes del Gobierno para fomentar una mayor igualdad y cohesión social.

Para abordar este último asunto, está previsto que Clegg anuncie la incorporación al Gobierno de Alan Milburn, un ex miembro del Gobierno laborista y considerado uno de los fieles del ex primer ministro Tony Blair, como asesor de Cameron en esta materia.

En su artículo en "The Observer", Clegg también aborda la fuerte caída que su partido ha experimentado en las encuestas de opinión tras su pacto de Gobierno con los conservadores y los fuertes recortes sociales aprobados por el Ejecutivo.

"La reducción del gasto público ya ha derivado en algunas decisiones controvertidas y con la revisión del gasto en el otoño acercándose, estamos cerca de muchas más", advierte Clegg, que considera que es el precio de llegar al poder en tiempos de crisis.

El líder liberal-demócrata se muestra abiertamente optimista ante el futuro y se dirige a los escépticos y a los críticos "no esperéis que nos desmoronemos. Vamos a reinventar el Reino Unido".

Uno de los elementos que más solidez dan por ahora al Ejecutivo es la excelente sintonía personal que han mostrado Clegg y Cameron, hasta el punto de que el ala derecha de los tories la ha bautizado como la "Brokeback Coalition", en referencia al film de Ang Lee sobre una historia de amor homosexual entre dos cowboys en EEUU.

Desde la primera conferencia de prensa conjunta al frente del Gobierno, Cameron y Clegg demostraron una gran complicidad personal, que los analistas atribuyen a que tienen la misma edad y vienen de entornos familiares y sociales muy parecidos.

En un reciente documental de la BBC, Clegg explicó que en las conversaciones que mantuvieron en los días previos a la formación del Gobierno "nos sorprendimos mutuamente, hasta el punto de que ambos nos dimos cuenta de que estábamos ante una situación totalmente nueva y de que debíamos ser flexibles y pragmáticos".

Cameron también reconoció haber tenido en esos contactos la sensación de que todo encajaba, pese a que tuvo grandes dudas durante todo el proceso sobre un Gobierno de coalición.

"Supe que (Clegg) era una persona razonable y que estaba en política por las razones correctas, igual que yo", explicó.

No obstante, estos primeros cien días no han sido fáciles para el Gobierno, que a las tres semanas de su gestión afrontó la primera crisis con la dimisión del jefe del Tesoro, David Laws, tras conocerse que reclamó el pago de dietas para pagar sus estancia en Londres pese a que se quedaba a dormir en casa de su pareja.

Los medios británicos y la oposición laborista esperan que los roces surjan una vez que se supere esta "luna de miel" política y que las dudas que sigue habiendo en torno a la recuperación de la economía británica haga surgir las primeras discrepancias de fondo.