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El Clínico investiga cómo fueron a parar a la calle documentos confidenciales

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El hospital Clínico ha iniciado un expediente informativo para determinar el origen de los documentos confidenciales aparecidos ayer en la calle junto a un contenedor de basura, según ha anunciado hoy el consejero delegado del centro, Raimon Belenes.

En rueda de prensa, Belenes ha confirmado la noticia publicada hoy por el diario el País, que ha informado de la aparición en la calle, a unos 300 metros del hospital, de un listado interno con datos personales de todos los enfermos trasplantados de corazón en el hospital Clínic de Barcelona entre 1998 y marzo de 2007.

Según Belenes, que ha calificado este hecho como muy grave, esto "sólo se puede deber a una acción poco afortunada y aislada de alguna persona vinculada al hospital, que, contraviniendo la normativa, disponía de esta información y por descuido la ha lanzado a la basura", aunque no se descarta alguna acción malintencionada.

El consejero delegado ha asegurado que el hospital dispone de todas la medidas de seguridad que exige la normativa de protección de datos y que una empresa externa especializada en la gestión y destrucción de documentos confidenciales se encarga de ellos.

Ha explicado que los documentos para tirar se guardan en un contenedor cerrado que se precinta cuando se retira para que no se pueda abrir en el traslado, que sólo se abre cuando se va a llevar a cabo la destrucción y bajo la mirada de una cámara que graba todo el proceso.

El responsable del Clínico ha remarcado que la dirección será muy rigurosa en las exigencias de responsabilidades y en el establecimiento de sanciones, si caben, y que tomará las medidas legales oportunas de denuncia.

Según el director médico del hospital, Josep Brugada, los documentos son un listado de uso interno que se hace cada semana de los pacientes trasplantados para su seguimiento, con nombre e información técnica para los médicos, algunos informes de alta de otros pacientes, e historias clínicas antiguas de pacientes de cardiología, remarcando que no hay ningún dato de los donantes de órganos.

Tras afirmar que estos hechos son una oportunidad para revisar y mejorar los procedimientos de protección de datos de los pacientes, Belenes ha informado de que un inspector de la Agencia Catalana de Protección de Datos había anunciado una visita al centro.

El responsable del centro ha recordado que en medicina la confidencialidad de los datos es un tema delicado y que para ello tienen complejos procedimientos en los sistemas informáticos para evitar la acción de los piratas informáticos.

Raimon Belenes ha puntualizado que el hospital "no es una agencia central de inteligencia que encripta la información, porque no es viable. Se trabaja con caras y con nombres".

Ha agregado que el centro "tampoco es un campo de concentración y no se puede cachear a la salida a todo el mundo para ver si saca un papel" y ha confirmado que desde hace un año y medio en todo los documentos internos se especifica que es información confidencial que no puede salir fuera del hospital.

Sobre las personas que han podido tener acceso a esta información, se estima que en la comisión de trasplantes hay unas diez personas, aunque hay también residentes de otros servicios que los manejan.