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Un club masculino de economistas liberales

El Banco Central del euro se caracteriza por la falta de pluralidad de su pensamiento económico y su observancia de la ortodoxia

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Puede que en pocos meses la foto de la cúpula del Banco Central Europeo (BCE) apenas se parezca a la que arranca hoy con Draghi en la presidencia porque Francia presiona para que el italiano Lorenzo Bini-Smaghi le ceda el puesto; el alemán Jörg Asmu-ssen sustituirá a su compatriota Jürgen Stark y el español José Manuel González-Páramo acaba su mandato en mayo y se da por hecho que aterrizará en España. Pero ninguno de estos cambios alterará los rasgos básicos de la institución: en la práctica, se trata de un club masculino, con integrantes formados en la más estricta ortodoxia neoliberal y en ocasiones procedentes de la banca privada.

El Consejo de Gobierno del BCE lo integran 23 miembros: los seis que forman el Comité Ejecutivo y los gobernadores de los bancos centrales de los 17 países de la moneda única. Desde su inicio, fue ya una institución mucho más masculina que la media de las administraciones públicas. Pero el pasado junio pulverizó todos los récords: el 100% de sus miembros son ahora hombres.

En febrero, el BCE se quedó sin la única mujer que tenía en su cúpula

Cuando en febrero el belga Peter Praet relevó a la austriaca Gertrude Tumpel-Gugerell, incluso The Wall Street Journal subrayó que la institución clave en la lucha contra la crisis de la eurozona se quedaba sin una sola mujer. Y todo ello, añadía el periódico de la élite financiera, poco después de la 'broma' de Josef Ackermann, jefe del Deutsche Bank, quien dijo que la presencia de mujeres en los consejos los hacen 'más coloridos y bonitos'.

La falta de pluralidad en la institución no se queda sólo en la testosterona, sino que se extiende también a la escuela económica de sus miembros: todos comulgan con la ortodoxia neoliberal y más del 50% se ha formado en alguna de las grandes instituciones internacionales erigidas en guardianes de la ortodoxia: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Los pocos socialdemócratas de la entidad proceden del ala más liberal

Y eso sin contar a los que, en razón de su cargo en el banco central de su país, ya tienen silla en alguno de estos organismos. La tendencia no distingue entre supuestas familias políticas: los pocos integrantes del club que han militado en la socialdemocracia proceden de su alma más liberal, como Jörg Asmussen, protegido del halcón Axel Weber que ha pasado del Bundesbank al banco de inversiones suizo UBS o el español Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que reúne todas las credenciales exigidas: fue economista de la OCDE, asesor del director ejecutivo en el Banco Mundial y director ejecutivo en el FMI.

También es socialdemócrata el austriaco Ewald Nowotny, que sin embargo saltó al banco central procedente del banco privado BAWAG-PSK, del que fue máximo ejecutivo. Haber sido directivo de la banca privada es otra característica habitual en el BCE, empezando por su nuevo presidente en Goldman Sachs. En algún caso acumulan cargos directivos en hasta más de tres bancos privados, como el portugués Carlos Costa y el griego George Provopoulos.