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Un club pendiente de Anfield

El futuro institucional y deportivo del Madrid está condicionado al desenlace de la eliminatoria ante el Liverpool

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La épica madridista se cuantifica en la mirada de Raúl. En días como el de hoy, el capitán centra la atención de todo el entorno. Raúl es de los pocos cabos que restan del último gran Real Madrid campeón de Europa. 'Hoy es un día para hacer historia y somos conscientes de que ganar aquí no es imposible'. La lapidaria frase de Raúl resuena en la Legend Lounge de Anfield, redecorada para la ocasión como eventual sala de prensa.

Tal es el grado de convencimiento, que Raúl se ha traído a sus dos hijos mayores a Anfield. Él debutará en ese césped esta noche a sus 31 años y necesita sentirse arropado. 'Es un día especial. Siento a mi familia cerca, a la afición y a todos los que estarán siguiéndolo por la tele. La atmósfera que rodea este estadio es de fútbol y tenemos que hacer algo grande', prosigue el 7.

El ejemplo de Raúl ha sido copiado a pies juntillas por el madridismo, necesitado de batallas épicas como las de antaño. Los directivos desembarcan del avión con familiares por doquier. Ellos saben también que puede ser su última aparición como dirigentes en un estadio mítico.

Las mujeres y novias de los futbolistas pasean por Mathew Street en busca de tiendas de tronío y los aficionados, hasta 3.000, (de un equipo que carece de tradición viajera) hacen por conquistar la taberna de The Cavern. 'Este ambiente de Liverpool va a hacer que lo mejor del Madrid salga adelante', suspira Raúl.

En el vestuario, se mira con adoración a su capitán. El entrenamiento no comenzó hasta que el 7 no pisó el verde. Juande se ha traído a 20 jugadores, también algo poco usual, y sólo contempla en su mente una variante en la izquierda. Esta vez dejará en su cuaderno un presunto ataque de entrenador como en el derbi y hasta parece arrinconar la partida de ajedrez que comenzó con Benítez en el Bernabéu.

'El once del Liverpool me preocupa poco. Sé que mis hombres van a darlo todo y salga quien salga lo hará perfecto'. Pero el subconsciente delata a ambos técnicos. Por la mañana, Benítez decía: 'El once del Madrid no me preocupa, sólo pienso en mi equipo y no jugaremos en función de ellos'. Así que, aunque lo intenten maquillar, la partida sigue en juego. En esa duda que dice tener Juande, Sneijder y Marcelo se juegan un puesto en la media, aunque el holandés parte con ventaja por su disparo.

La fortaleza de Mellwood

Sólo dos kilómetros al Este de Anfield, Benítez ultima su estrategia en su fortaleza de Mellwood. Dice uno de sus jugadores que en estos dos últimos días ha devorado una y otra vez el derbi del sábado.

Benítez tiene la eliminatoria en su mente y no deja a la improvisación el más mínimo detalle. '¿A quién habrá que vigilar? Habrá que vigilar a Raúl, a Higuaín, a Robben... y hasta a Chendo', respondía el técnico red en rueda de prensa.

Mientras los periodistas más veteranos de Liverpool hacen cábalas con la alineación, ellos cuentan que Torres no jugará de inicio por su lesión 'Otra lesión sería el cierre de la temporada', dicen, y que Riera es baja, y nadie se moje por su equipo. 'Con Gerrard, ya tendrán suficiente', dice un portero sexagenario en la verja que da acceso a Anfield. Y concluye amenazante: 'El fútbol es gran parte de leyendas del pasado que no ganan partidos, pero mirar a The Kop cuando ruge, hace que los puedas perder'.

Benítez, por si acaso, incitó aún más a una afición sumisa a sus planteamientos, para que el Real Madrid, que debuta en este escenario, recuerde para siempre el fervor de Anfield y sabe que es una baza que pocos equipos poseen: 'Quiero que Anfield sea fundamental; espero que al final del partido los jugadores del Madrid digan que les ha afectado el ambiente'.