Publicado: 12.03.2014 17:02 |Actualizado: 12.03.2014 17:02

La CNMV enviará inspectores de incógnito a las oficinas bancarias

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La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) prevé iniciar los trabajos para poner en marcha este año la técnica del mystery shopping (cliente de incógnito), consistente en enviar a agentes que, sin previo aviso, visitarán las oficinas de las entidades bancarias con la intención de detectar posibles incumplimientos en normas de conducta.

Esta será una de las tareas que el regulador tiene previsto acometer a lo largo de este ejercicio, según consta en el plan de actividades 2014, dado a conocer este miércoles por la presidenta del organismo, Elvira Rodríguez, quien ha precisado que la aplicación de esta medida estará condicionada a la aprobación de la reforma de la Ley del Mercado de Valores.

El objetivo de esta iniciativa es doble: supervisar cómo se produce realmente la transmisión de información al cliente, especialmente la información verbal, y comprobar el grado de conocimiento de los productos ofrecidos por parte del personal de la red comercial de las entidades.

De este modo, la Comisión pretende dar un impulso a la supervisión preventiva para evitar que se produzcan en el futuro polémicas como la ocurrida con la venta de participaciones preferentes a clientes minoristas.

El 'mistery shopper' será un controlador que no se identificará como tal "El mystery shopper será un controlador, pero no se identificará como tal, sino como un interesado más que se acerca a la entidad. Su función será tomar nota de cómo le ofrecen el producto, del conocimiento del vendedor y de la información que le aporta", ha señalado Rodríguez, quien ha apuntado que esta figura ya funciona en Holanda, Bélgica y Francia.

Según ha indicado, el mystery shopper puede ser un miembro de la CNMV o alguien ajeno a la institución. En este sentido, ha reclamado más personal para la Comisión así como la reforma normativa que haga posible la incorporación de esta herramienta.

No obstante, Rodríguez ha subrayado que la CNMV presta ya "especial atención" a la venta de productos complejos, tanto de entidades españolas como de entidades extranjeras, para adelantarse a un hipotético problema. "Todo lo que hacemos forma parte de la política de supervisión temprana. Conocemos el público objetivo y la cuantía de las emisiones", ha puntualizado.

Otro de los retos que se ha marcado la CNMV para este ejercicio es ejercer un control sobre la remuneración del personal de la red comercial de las entidades bancarias, siguiendo las directrices de la autoridad europea ESMA.

En particular, se revisarán los controles internos establecidos por las entidades y, más específicamente, que los sistemas de remuneración de ventas no generen riesgos potenciales de ventas inadecuadas.

Junto a ello, se analizará la posibilidad de desarrollar, en colaboración con el sector financiero, un sistema de clasificación que permita conocer "de una manera sencilla" el nivel de riesgo de un producto financiero y su complejidad.

El fin de esta medida será facilitar a los inversores sus decisiones de inversión y hacer más sencilla la comparativa entre diversos productos. En este punto, Rodríguez ha matizado que la CNMV no puede prohibir ningún producto, pero sí controlar que cumple las reglas Mifid y la transparencia.

Con el plan que pondrá en marcha este año, el supervisor busca mejorar su funcionamiento y dotarse de mayor flexibilidad y capacidad de adaptación a la cambiante realidad de los mercados financieros.

Tras un breve resumen de la actividad realizada el año anterior (en el que ha mencionado que el caso Pescanova ha sido para la institución un "banco de pruebas" a la hora de adoptar algunas de las medidas del nuevo plan), Rodríguez ha destacado que el programa 2014 incluirá el esfuerzo en la reducción de los plazos de actuación del organismo para favorecer que el mercado de valores español sea una plataforma atractiva para empresas e inversores.

El plan cuenta con cuatro 'patas': lucha contra el abuso del mercado, supervisión preventiva en la comercialización de productos financieros entre minoristas, la mejora de la atención de la CNMV a los inversores y la integración internacional.

La Comisión quiere ganar autonomía y capacidad supervisora, para lo que propone una reforma normativa. También se propone acometer una revisión "crítica" de los procedimientos internos para eliminar ineficiencias, así como simplificar procesos y reducir plazos de actuación.

Asimismo, tiene intención de mejorar la relación con los inversores y con otras partes interesadas, para lo que articulará un módulo telemático para la tramitación electrónica de las reclamaciones que permitirá acelerar la respuesta de la CNMV y consultar el estado de las reclamaciones de forma digitalizada.