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Colombia insiste en las denuncias contra Venezuela mientras Uribe sigue callado

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El Gobierno de Colombia insistió hoy en sus denuncias sobre la presencia de jefes guerrilleros en Venezuela, que han motivado la ruptura de las relaciones con ese país, y minimizó los efectos económicos de la crisis bilateral, mientras el presidente Álvaro Uribe permanece callado.

"Colombia considera que no se ha dado respuesta" a sus denuncias contra Venezuela, dijo en una breve comparecencia el canciller Jaime Bermúdez, quien recalcó que se necesita una "cooperación eficaz" de ese país en la lucha contra el terrorismo.

En cuanto a las "propuestas concretas" de mediación que han ido surgiendo en las últimas horas, Bermúdez subrayó que Colombia "siempre estuvo abierta al diálogo", mantuvo incluso una "interlocución con Venezuela" y en su momento pidió ayuda a países como España y Cuba.

Destacó también que Colombia "aceptó y promovió" la mediación ofrecida por el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, que, según Bermúdez, fue rechazada por Venezuela.

Todas esas gestiones fueron "infructuosas" y por eso Colombia decidió acudir "a las instancias internacionales" correspondientes, explicó el canciller, quien añadió que "se requiere un mecanismo específico para que se resuelva el tema de fondo".

Ese tema de fondo son las denuncias de que en Venezuela tienen refugio unos 1.500 integrantes de las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

A raíz de esas acusaciones, presentadas por Colombia en la Organización de Estados Americanos (OEA) y negadas tajantemente por el Gobierno venezolano, el presidente Hugo Chávez anunció el jueves la ruptura de las relaciones diplomáticas con el país vecino.

El presidente Álvaro Uribe todavía no se ha pronunciado sobre la ruptura con Venezuela, pero sí lo ha hecho su vicepresidente, Francisco Santos, quien anoche comentó que "lo irónico es que el Gobierno de Venezuela rompe con Colombia y no rompe con las FARC".

Por su parte, el presidente electo colombiano, Juan Manuel Santos, quien asumirá la jefatura de Estado el próximo 7 de agosto y se encuentra estos días de gira por Latinoamérica, ha preferido no pronunciarse y dejar el asunto de la relación con Venezuela en manos de Uribe.

Mientras, la tranquilidad en la frontera común ha sido la tónica general a lo largo del día, explicó a los periodistas el ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva.

Únicamente se registraron incidentes aislados, como la retención por unas horas de dos periodistas venezolanos en el departamento fronterizo colombiano de La Guajira.

El flujo comercial ha sufrido graves perjuicios desde que Chávez decidió congelar las relaciones hace casi un año, aunque hoy el ministro colombiano de Comercio, Luis Guillermo Plata, minimizó el impacto económico de la ruptura.

"En este momento el impacto de las medidas de Venezuela es poco. Obviamente se siente en la frontera, especialmente para algunas pymes que no han podido salir a otros mercados", indicó Plata al anunciar que, para revitalizar la economía en la zona limítrofe con el país vecino, se hará una rueda de negocios en Cúcuta en agosto.

El consulado venezolano en la ciudad fronteriza de Cúcuta se cerró hoy por orden del Gobierno de Chávez y pasó lo mismo con el de Bucaramanga, en el departamento de Santander (noreste), según los medios locales.

Mientras Colombia se plantea incluso llevar a funcionarios del Gobierno de Chávez ante la Corte Penal Internacional (CPI) si se demuestra su "tolerancia" con las guerrillas, la comunidad internacional pide diálogo y moderación, pero también cooperación antiterrorista.

Desde Bogotá, los embajadores de la Unión Europea (UE) acreditados en esta ciudad y en Caracas hicieron hoy un llamado a "no exacerbar las tensiones" entre Colombia y Venezuela, e instaron a implementar medidas de cooperación "para combatir las amenazas a la seguridad".

También las conferencias episcopales de ambos países expresaron su confianza en poder contribuir a que se restablezcan las relaciones bilaterales porque, a su juicio, los pueblos venezolano y colombiano "merecen vivir en paz".