Publicado: 10.11.2014 07:00 |Actualizado: 10.11.2014 07:00

Colorín colorado, este cuento ha cambiado

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En los cuentos filmados de hoy en día nada es lo que parece y nada es como nos contaron cuando éramos niños. Ni los buenos son tan buenos ni el lobo feroz tan fiero como lo pintaron. Al menos esa es la premisa de Cuéntame un cuento y esas otras series, estadounidenses en su mayoría, que basándose en las clásicas historias para infantes han reinventado tanto su planteamiento como su desenlace. Todas ellas coinciden en traerse a la actualidad unas tramas desarrolladas en mundos imaginarios y remotos. Cambian la ambientación, el tiempo en el que transcurren, el desenlace, la moraleja... pero la esencia se mantiene. Después de todo, en cuentos como Caperucita, Blancanieves o Los tres cerditos había mucho de amor, celos, venganza, ambición, bondad, maldad... Algo que se conserva en estas series yendo algunas, incluso, un poco más allá al preguntarse el porqué del comportamiento de sus protagonistas. ¿Porqué odiaba tanto su madrastra a Blancanieves? ¿Qué escondía Peter Pan? ¿Porqué persigue el lobo a los cerditos?

Los tres cerditos ha sido el cuento elegido para inaugurar una serie compuesta por cinco episodios que este lunes estrena Antena 3 tras dos años guardada en un cajón. La ficción española convierte a los tres hermanos en unos ladrones con los rostros de Arturo Valls, Antonio Gil e Iñaki Font y al lobo feroz que soplaba para derribar sus casas en un arquitecto con sed de venganza al que da vida Víctor Clavijo. Con aires de thriller y ganas de contar una vieja historia desde una nueva y actualizada perspectiva, la serie se completará con los cuentos de Caperucita Roja, Hansel y Gretel, La Bella y la Bestia y Blancanieves.

Cada historia de 'Cuéntame un cuento' es traída al presente de la mano de un narrador omnisciente y con rostros conocidos de la pequeña pantallaCada historia es traída al presente de la mano de un narrador omnisciente y con rostros conocidos de la pequeña pantalla en el reparto. Así, Blanca Suárez será Blancanieves, la joven heredera de un imperio cosmético a la que su madrasta, Mar Saura, hizo a un lado para robarle la herencia. Michelle Jenner interpreta a Bella, cuyo destino se cruza con el de un actor desfigurado tras un accidente al que da vida Aitor Luna en el papel de Bestia. Personajes que forman parte del imaginario colectivo y de la infancia de cada uno, pero que en Cuéntame un cuento dejan a un lado su lado amable para convertirse en protagonistas de un thriller con las pasiones más humanas como motor. Algo que ya existía, aunque quizá disfrazadas con un lenguaje infantil, en las historias populares. Esas que también sirvieron a la BBC para su Miniserie de cuatro episodios emitida en 2008 bajo el título Fairy Tales.

La ficción de Atresmedia ha rescatado, a su manera, cinco cuentos clásicos, aunque todo hace pensar que, si tras dos años de espera para su estreno la audiencia lo respalda, es posible que haya más capítulos. Después de todo, no les falta material que adaptar. No hay más que ver el caso de la americana Érase una vez..., que se mantiene en antena con cuatro temporadas y que, pese a haber perdido el factor sorpresa de la primera, no cesa en incorporar nuevos personajes. Cuando acabó con los clásicos habitantes del Bosque Encantado sumó a los de Nunca Jamás y después historias como la de Mulán o el doctor Frankenstein. Una de sus últimas adquisiciones ha sido la princesa Elsa de Frozen.

Cualquier cuento, ya sea este oral, escrito o filmado, parece bueno para pasar a engrosar las idas y venidas de una serie que dio el primer paso reuniendo, maldición mediante, a los personajes clásicos en un pequeño pueblo estadounidense, Storybrooke, donde el tiempo estaba congelado a la espera de su salvadora y sin que sus habitantes supiesen quienes eran realmente. Ahí residía, en parte, el gran atractivo de Érase una vez... En descubrir quién era quién. Blancanieves se convertía en maestra, la abuelita de Caperucita regentaba una cafetería junto a su nieta, la malvada bruja era la alcaldesa, Pepito Grillo se metía a psicólogo y así sucesivamente.

Sin duda, Once upon a time... ha sido la más rompedora y la más poblada de personajes de cuento. Pero no es la única. El mismo año del estreno de la exitosa serie de la ABC que en España se emite en AXN, 2011, la NBC estrenó Grimm, que puede verse en Calle 13. En ella los relatos se limitan a los atribuidos a los hermanos Grimm. Su protagonista es un agente de policía que ve cosas/seres extraños. Lejos de haber perdido la cabeza, resulta ser el último descendiente de los citados hermanos quienes, según el argumento de la serie, no eran simples cuentacuentos. Sus historias no son fruto de su imaginación, sino de su trabajo como cazadores de demonios y otras criaturas. En Grimm es el turno de Nick Burckhardt (David Giuntoli), que debe seguir con la tradición familiar y afrontar en cada capítulo que lo que pensaba que eran cuentos para niños es algo muy real.

Mucho más cerrados, en cuanto a coger una única historia y desarrollarla en lugar de servirse de varias, son los ejemplos de Sleepy Hollow y Bella y Bestia. La primera se basa en el popular relato de terror escrito por Washington Irving en 1820. La ficción auspiciada por Roberto Orci y Alex Kurtzman, colaboradores habituales de J.J. Abrams, rescata a Ichabod Crane (Tom Mison) y al Jinete sin cabeza y se los trae a la actualidad. El pueblo, Sleepy Hollow, sigue siendo el mismo, pero con varios siglos de diferencia entre el momento en el que Crane murió y en el que es resucitado para volver a cazar al Jinete.

En la misma línea y dejándose llevar por el romanticismo propio de la historia, Bella y Bestia convierte a la primera en una agente de policía de Nueva York (Kristin Kreuk) que se enamora de un exsoldado (Jay Ryan) con el que experimentaron convirtiéndole en una especie de mutante con parte de ADN animal. Una historia de amor complicado muy al estilo de la CW, cadena que la emite en Estados Unidos, y, todo sea dicho, sin demasiada enjundia.