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Cuando la comadrona es un hombre

Tan sólo el 5,75% de los especialistas en asistir al parto son varones

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Matrona. Ni matrón, ni matrono. Los hombres que trabajan en la zona de paritorios del hospital Infanta Leonor de Vallecas (Madrid) quieren que se les llame 'matronas'. Y añaden que ya están 'aburridos' de ser una novedad. 'Porque no lo somos, no hay ninguna diferencia entre lo que hacemos nosotros o cualquier compañera', afirma Luis García Ventura, supervisor de la Unidad de Paritorios de este centro hospitalario.

No obstante, la estadística confirma que son escasísimos los hombres que ejercen en el sector, tan sólo el 5,75% del total. En el hospital Infanta Leonor ese porcentaje sube casi hasta el 20%. El jefe es hombre y, además, hay otros tres en este departamento.

Para ellos, el hecho de ser hombre o mujer, no aporta nada diferente al trabajo de matrona. 'Las mujeres que van a parir lo que quieren es que les atienda un buen profesional. Claro que hay un momento de pudor y, para eso, hay que tener sensibilidad y respeto', afirma García Ventura, que antes trabajaba en la Unidad de Quemados del hospital de Getafe (Madrid).

Los hombres-matrona nunca han tenido problemas con las embarazadas, salvo en el caso concreto de alguna mujer árabe que ha preferido ser atendida por otra mujer. 'Pero también hay otras madres que quieren que las trate un hombre', señalan Miriam y Alicia, compañeras de la Unidad de Paritorios.

Joaquín del Campo, matrona, recuerda que cuando estudió la especialidad eran en clase siete chicos y 55 chicas. 'En las escuelas estábamos discriminados. Mis amigos me decían que estaba loco, pero yo quería romper el sistema desde dentro', sostiene. A veces le ha pasado que las embarazadas han pensado, al verle, que él era el ginecólogo, aunque esto cada vez ocurre menos. Del Campo insiste en que su caso empieza a formar parte de 'la normalidad' en la profesión.