Publicado: 14.12.2013 10:00 |Actualizado: 14.12.2013 10:00

"Comer animales es el resultado inevitable de la influencia de un sistema opresivo"

La psicóloga estadounidense carga contra el 'carnismo', "un sistema que nos enseña a no sentir, a no pensar en los animales que comemos", y denuncia los abusos que millones de trabajadores y empleados de la industria c&aacu

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"Cuando comía animales desconectaba de la realidad, no pensaba, acababa con mi empatía. A los 23 años me puse muy enferma por comerme una hamburguesa contaminada, y dejé de comer carne. En mi mente sólo era una especie de pausa, no había razones éticas... hasta que me abrí a la verdad sobre la agricultura animal, la verdad sobre los millones de animales que están sufriendo innecesariamente", asegura la doctora Melanie Joy.

Catorce años después, esta licenciada en Psicología por la Universidad de Harvard es una conocida escritora en Estados Unidos, defensora de derechos sociales y, especialmente animales, e impulsora del término carnismo, que explica en su obra Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas (Plaza y Valdés, 2013). Igualdad Animal y la editorial Plaza y Valdés -que comercializa la obra- organizaron este viernes un desayuno informativo en Madrid para dar a conocer el trabajo de la psicóloga y profesora de sociología y psicología en la Universidad de Boston- que seguirá dando conferencias en España hasta el lunes-, tres años después del lanzamiento del libro en inglés, y de haber sido traducido a nueve idiomas.

Pero, ¿qué es el carnismo?: "Es un sistema de opresión, una ideología violenta como el sexismo o el racismo. Nos enseña a no sentir, a no pensar en los animales que comemos", defiende Joy, remitiéndose a uno de sus ejemplos predilectos: Una persona normal es incapaz de cenarse un Golden Retriever, pero sí un trozo de la pierna de un cerdo, y esta "incoherencia" se debe únicamente a las convenciones sociales, que evidentemente varían en las distintas sociedades humanas -merendarse una vaca sagrada en la India resultaría algo atroz, pero en nuestro país su carne es muy apreciada-.

"Empecé a escribir mi libro por mi experiencia personal. Tenía un perro, pero comía animales sin darme cuenta de que era raro comerse a unos animales y cuidar a otros. Para elaborar mi tesis doctoral me entrevisté con vegetarianos, veganos, personas que comían carne, trabajadores del sector cárnico, gente que había alimentado y criado a sus propios animales y después se los había comido... Todos tenían algo en común: la concepción de que hay animales a los que cuidamos y otros a los que nos comemos, y esto no surge de la nada, hay algo detrás", razona Joy.

"Comer animales es el resultado inevitable de la influencia de un sistema opresivo. No comerlos es un tipo de justicia social", sostiene, recordando que no dejó de comer animales por motivos éticos, aunque después comprendió la importancia de acabar con las prácticas que hagan sufrir a pollos, pavos, vacas, cerdos, peces y muchos otros seres vivos maltratados por la industria alimentaria. "Hasta entonces, había contribuido a eso, pero decidí que tenía que ser objetora del sistema, ser parte de la solución", asegura.

"Escribí mi libro para despertar conciencias sobre industria y el sistema, además de ayudar al público a formarse una opinión. Escribí mi libro para saber por qué los comemos, no por qué no hacerlo"."La gente está despertando, diciendo no al carnismo, conociendo otras vías, difundiendo el mensaje", asegura la creadora de la ONG CAAN, Carnism Awareness & Action (Acción y Concienciación contra el Carnismo).Pero la ganadora del premio del Instituto Ahimsa Jainology (que también lograron el Dalai Lama y el recientemente fallecido Nelson Mandela, entre otros), no sólo critica la crueldad de las empresas alimentarias, que obligan a los animales a vivir hacinados sin ver la luz del sol, sin ventilación, en condiciones insanas y alimentándolos por la fuerza.

En su trabajo también denuncia las condiciones abusivas, peligrosas e insalubres a las que se enfrentan millones de empleados de estas empresas, que asegura "hoy no han cambiado, y si lo han hecho no ha sido suficiente". Lo que sí ha cambiado es el escenario, o al menos según sus datos: "El consumo de carne de algunos animales ha caído por primera vez en la historia en EEUU", sostiene. Defiende que esto no sólo se debe al hecho de que los ciudadanos "empatizan cada vez más" con estos animales, sino que además han descubierto que comer carne "es peor para la salud", debido a su contenido en grasas saturadas o a la presencia de pesticidas, contaminantes, y otras sustancias que sin embargo también están presentes en frutas y verduras.

Decidida pero cercana, en conversación con Público la doctora asegura que los alimentos no cárnicos son más sanos, y que la ausencia de los mismos no afecta en absoluto a la alimentación, a pesar de que sean una fuente importante de proteínas. De hecho, Melanie Joy es vegana, aparenta encontrarse en perfecto estado de salud y no quiere oír hablar de ningún tipo de carne, por la que asegura no sentirse tentada. Ha dicho que ya no come carne.

¿Cuándo fue la última vez que tuvo la tentación?

Desde que dejé de comer carne nunca volvió a ser una tentación. Recuerdo una vez que me llegó el olor de una barbacoa y pensé que podría querer en esa barbacoa, pero fue la única ocasión, ya que mi razón para dejar de comer carne no fue que no me gustara el sabor. Simplemente, no quería seguir formando parte de ese problema. Por esa razón existe la comida vegana con el mismo sabor de la carne, ya que crecimos así, es inevitable que exista. Pero desde que hice la conexión entre carne y animal muerto dejé de sentir ese deseo. Mi última tentación, mi último pecado sería esa última hamburguesa en mal estado que me hizo cambiar.

Por motivos éticos, de justicia o sanitarios, ¿recomendaría dejar de comer carne incluso a las personas que vivan en zonas en las que la situación sea más difícil, en las que no tengan acceso a otro tipo de alimentación? ¿Debería todo el mundo dejar de comer carne para acabar con el problema?

Es una pregunta muy interesante. Mi trabajo se dirige a esas personas que tienen el lujo de poder permitirse reflejar sus valores éticos en sus elecciones. Efectivamente, a personas con menos recursos sociales, que geográficamente están más aisladas... no son mi objetivo, su situación es diferente, y quizás en este caso la ingesta de animales vaya relacionada con la supervivencia. Es un ejemplo que podemos comparar al hecho de matar por placer o matar en defensa propia; creo que seguiría el mismo patrón.

También ha mencionado que no le gusta la idea de alimentarse de animales que sí han gozado de unos derechos mínimos, precisamente porque ya eran felices y esto le parece más cruel, pero, ¿podría contemplarse la posibilidad de reforzar sus derechos para alimentarse de ellos?

El derecho más importante de cualquier ser vivo es el derecho de ser dueño de su propia vida. No podemos tener esta conversación sin salir de la percepción de lo que es el carnismo; no podemos hablar de qué hacer o qué no hacer con un animal si estamos percibiendo la realidad a través de este sistema de creencias. ¿Veríamos como moralmente válido matar a un perrito o a un gatito que ha tenido una vida feliz, rodeado de cariño? Creo que si la respuesta es no, es la misma razón por la que no podemos permitirnos justificar el sacrificio de ningún animal por el hecho de que nos guste el sabor de su carne. Es muy importante salir de esta perspectiva, de esta visión intrínseca que provoca el carnismo para poder ver esta realidad de otra manera.

Aún así, para quienes no estén dispuestos a renunciar a comer carne pero sí quieran asegurarse de que los animales tengan otra calidad de vida y no sufran, ¿existen empresas que garanticen que los animales hayan vivido dignamente?

Hay dos posibles respuestas a esta pregunta. En primer lugar, el hecho de comer menos carne ayuda: si todos pudiésemos comer menos carne ya estaríamos contribuyendo al cambio. No es cuestión de que sea todo o nada, no es blanco o negro: es transitorio. Podemos definirnos en distintas posiciones en el carnismo. Existe también la opción de comer la carne vegana, que sabe igual pero no está realizada con productos animales. Si se le dan más espacios a los alimentos veganos en vez de a los animales estaremos teniendo un impacto positivo y seremos agentes del cambio. Por otro lado, se puede dar este apoyo al veganismo, ser un aliado del veganismo: personas que, sin ser necesariamente veganas, empatizan y están de acuerdo con los valores veganos y que ayudan a difundirlos. En mi opinión son fundamentales, son quienes a largo plazo tendrán la posibilidad de cambiar el sistema, ya que hace falta que muchas personas compartan estas ideas y ayuden a difundirlas. Todos los movimientos sociales que triunfan no lo logran porque el pequeño grupo de activistas, en este caso veganos, mantengan sus valores. Triunfan cuando hay una visión masiva, cuando el público en general puede empatizar con ellos y se produce este acceso a la mayoría del mundo.

¿Son los movimientos como los que defiende perseguidos por gobiernos, organizaciones o medios de comunicación?

Por citar un ejemplo, webs como la nortemaricana Vegetarians are Evil (Los Vegetarianos son Malos) criminalizan a las personas que siguen este estilo de vida. ¿Qué repercusión tiene este tipo de acciones? Analizo este proceso como un síntoma del éxito del movimiento: estas reacciones del poder y de la sociedad no son efectivas si desde el lado del afectado se ignoran. Cuando comenzó a visibilizarse la causa feminista, la propia palabra feminista era considerada un insulto... El hecho de que desde arriba se preste atención a este tipo de movimientos es una muestra de que las cosas están yendo bien, de que tenemos éxito, se nos está prestando atención. Por lo tanto no creo que deba tomarse como una crítica sino como un refuerzo.

Inevitablemente, hablando de España y del sufrimiento de los animales hay que hablar del toreo o del uso de pieles o cuero. ¿Es comparable? ¿Son las prácticas disfrazadas de tradiciones culturales el primer enemigo a erradicar o son otra cosa, otro frente en la lucha por los derechos animales, otro tipo de carnismo?

Creo que el caso del toreo y los otros ejemplos son muestras de especismo, es la ideología más amplia en la que se engloba el carnismo. Es precisamente la ideología que permite que suceda el carnismo... igual que el antisemitismo es solo una de las manifestaciones que puede tener el racismo, el carnismo es sólo un ejemplo de especismo. En este caso se aplicaría el ejemplo que mencionaba.

¿Podría nombrar a las multinacionales o grupos que mayor desprecio muestran por el sufrimiento de los animales?

Creo que no puedo darle ejemplos ya que hay tantas y tantas empresas que se lucran del sufrimiento animal que no acabaríamos nunca. Me parece más interesante mencionar a empresas veganas, que se aseguran en todo momento de que se cumplan sus valores. Igualdad Animal estaría en mejor posición para dar ejemplos, pero sería interesante analizar qué organizaciones sí apoyar; las que no apoyar son casi todas.

Si todos los argumentos que ha dado fallan, si las personas no sienten esta empatía... ¿Qué les diría a quienes esgrimen que el objetivo prioritario son los derechos humanos y no los animales?

Es una falsa dicotomía. Los derechos animales y los derechos humanos están constantemente relacionados. Tenemos que ser conscientes de que los humanos también somos animales. Lo que defiendo no es simplemente... cuando se le pide a una persona dejar de comer carne no se le está pidiendo que cambie una conducta: se le pide que cambie una conciencia. Le pido que cambie su conciencia, su manera de pensar. La misma manera de pensar que por alguna razón nos permite comer animales, animales muertos, que nos está permitiendo matar personas, financiar guerras, cometer abusos o violar derechos. Si realmente hay un deseo de cambiar el mundo, las bases de justicia que van a crear ese nuevo mundo para que sea auténtico, no podemos simplemente cambiar un comportamiento. Hay que lograr un cambio profundo, de raíz: hay que cambiar la manera en la que pensamos, y a través de eso podrán cambiar nuestro comportamiento.