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Comienza la firma del tratado contra las bombas de racimo

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Casi 100 países comenzaron el miércoles a firmar el tratado que prohibirá las bombas de racimo, responsables de la muerte y mutilación de miles de personas, aunque con la ausencia de los principales fabricantes de armas, como Estados Unidos, Rusia y China.

Sí se espera que lo firmen 18 de los 26 integrantes de la OTAN, entre ellos Reino Unido, Francia y Alemania.

"Hoy confirmamos que las bombas de racimo están prohibidas para siempre", dijo el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, el primero que firmó el tratado en la capital de su país, Oslo, en una ceremonia que se extenderá durante dos días.

"Esta convención hará del mundo un lugar más seguro y mejor".

No está claro cuántos de los 125 estados participantes en la conferencia firmarán el tratado en el Ayuntamiento de Oslo, donde tiene lugar la entrega anual del Premio Nobel de la Paz.

"Si decimos que habrá algo más o menos de 100, será un buen comienzo", dijo en una rueda de prensa el ministro noruego de Asuntos Exteriores, Jonas Gahr Störe. "Esperamos que haya más firmas en las próximas semanas, meses y años".

HASTA 100.000 MUERTOS O HERIDOS

Las bombas de racimo se abren en decenas e incluso centenares de minibombas que se extienden por zonas muy amplias. Los activistas critican que esto las convierte en asesinos indiscriminados. Como no todas explotan al tocar tierra, las que quedan se convierten en un peligro letal para los civiles, sobre todo los niños, décadas después de una guerra.

La Convención sobre las Bombas de Racimo, adoptada por 107 estados en mayo en Dublín, prohíbe el uso, producción, almacenamiento y comercio de estas armas.

El tratado obliga a los signatarios a destruir los arsenales en ocho años y a despejar las áreas contaminadas en 10 años a partir de la fecha que entre en vigor, es decir, seis meses después de que 30 estados lo ratifiquen. También tendrán que dar asistencia a las víctimas de las bombas de racimo, sus familias y comunidades.

El Gobierno español anunció el martes que en siete meses habrá desactivado su arsenal.

Handicap International, un grupo de defensa de los mutilados y discapacitados que ayuda a desactivar las bombas, calcula que hay unas 100.000 personas que han muerto o resultado heridas por este tipo de artefactos explosivos, basándose en encuestas en los países afectados.

"Este tratado es una restauración del espíritu y la carta de los derechos humanitarios", dijo a Reuters Jean-Baptiste Richardier, cofundador y director general de Handicap International.

Laos, que fue bombardeado duramente en la Guerra de Vietnam, provocando 15.000 muertos y heridos por bombas de racimo, según Handicap International, firmó justo después de Noruega.

Tras la ceremonia de Oslo, el tratado irá a la sede de la ONU en Nueva York a la espera de que lo firmen más estados.