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Comienza hoy el juicio contra el incestuoso "monstruo de Amstetten"

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Uno de los juicios más espectaculares en la historia de Austria comienza hoy, contra el llamado "monstruo de Amstetten", el jubilado Josef Fritzl, quien encerró a su hija durante 24 años en un sótano y con la que tuvo siete hijos tras violarla sistemáticamente.

El proceso, que tiene previsto durar sólo cinco días, ha atraído a numerosos medios de prensa, especialmente anglosajones y alemanes, que han ofrecido suculentas cifras por fotos de Fritzl en prisión preventiva en la localidad de Sankt Poelten desde hace casi un año.

Los cargos a los que se enfrenta Fritzl, que el 9 de abril cumplirá 74 años, son asesinato, violación, incesto y privación de libertad, entre otros, que le pueden acarrear una pena máxima de cadena perpetua.

Su abogado defensor, Rudolf Mayer, que ha recibido amenazas por tener a un cliente de esa ralea, declaró a la prensa que Fritzl ya se ha hecho a la idea de pasar el resto de sus días en la cárcel.

Sin embargo, precisó que su tarea como abogado defensor consistirá en convencer a los ocho miembros del jurado de que su defendido no es "un monstruo sexual", sino que de alguna forma quería a su hija Elisabeth.

El juicio se celebra en la Audiencia Provincial de Sankt Poelten, una ciudad de 52.000 habitantes, al oeste de Viena,

Elisabeth tiene 43 años y vive bajo una nueva identidad en un lugar de Austria distinto de donde fue mantenida cautiva casi un cuarto de siglo, apartada de las miradas de los "paparazzi", aunque el diario británico "The Sun" logró recientemente fotos suyas y de su madre cuando andaban por la calle.

Su testimonio fue grabado para evitar que tenga que presentarse ante su propio padre y autor de innumerables violaciones y malos tratos en esos años de cautiverio.

En grabaciones que suman 11 horas de declaración, la mujer contará cómo su padre la encerró en un sótano a la edad de 18 años, cómo la mantuvo un tiempo encadenada, cómo la violó sistemáticamente y cómo dio a luz a siete hijos, uno de los cuales falleció poco después del parto, lo que puede valerle a su padre una condena por homicidio voluntario.

Elisabeth relatará cómo fueron los 24 años que pasó encerrada en un zulo de 60 metros cuadrados, sin luz ni ventilación natural, donde crió a tres hijos que no conocieron otra cosa que ese húmedo sótano hasta que fueron liberados el pasado abril.

Los otros tres niños, los más débiles y ruidosos, fueron llevados sucesivamente por su padre-abuelo a vivir a la superficie con él y su esposa en la localidad de Amstetten, a 130 kilómetros de Viena.

Para poder justificar la repentina presencia de nuevos niños en la casa familiar, Fritzl afirmó que los pequeños habían sido abandonados frente a la casa por Elisabeth, tras fugarse de casa.

Las autoridades austríacas han restringido el acceso de la prensa a la sala a dos únicos momentos: la lectura del pliego de acusación, el lunes, y la lectura del veredicto, al viernes siguiente.

Dadas estas restricciones informativas, los más de 200 periodistas acreditados de todo el mundo para cubrir el "juicio del siglo" tendrán que agenciárselas para buscar otras fuentes de información entre familiares y amigos de la familia Fritzl.

Durante la semana próxima, un portavoz judicial ofrecerá a la prensa un resumen de las deliberaciones hacia las 16.00 horas (15.00 GMT), que será la única información oficial divulgada.

Las medidas de seguridad son tales que 100 agentes de policía, frente a 95 periodistas admitidos en la sala, vigilarán el desarrollo del proceso, se cortará el acceso a los juzgados y se ha decretado el cierre del espacio aéreo en un radio de un kilómetro y hasta una altura de 1.800 metros sobre la ciudad.

Las autoridades austríacas ya han advertido de que tanto la divulgación de detalles de la causa a puerta cerrada como el acoso a cualquiera de las víctimas o sus familiares serán judicialmente perseguidos y penados con hasta seis meses de prisión.