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Comienza la votación en Australia para decidir el próximo Gobierno

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La mayoría de los centros electorales en Australia abrieron hoy sus puertas para que los votantes elijan a sus representantes en el Parlamento y Senado, en unos comicios cuya victoria se disputan laboristas y conservadores.

En la capital, Canberra, y otras ciudades como Sídney y Melbourne, los colegios electorales comenzaron la jornada a las 08.00 hora local (22.00 GMT del viernes).

A las urnas han sido llamados más de 14 millones de personas con derecho y obligación de ejercer el voto.

Dado que en el territorio australiano hay cinco horarios, los centros de votación en Nueva Gales del Sur, Tasmania y Victoria abrieron antes que los estados del Sur, que lo harán a las 22.30 GMT; en Queensland, a las 23.00 GMT; en el Territorio del Norte, a las 23.30; y los de Australia Occidental, a las 00.00 GMT.

Se espera que la afluencia a las urnas sea alta, dado que en Australia ejercer el voto es obligatorio, bajo pena máxima de 50 dólares australianos (33,7 euros).

En las elecciones serán elegidos los 150 escaños del Parlamento de entre unos 1.200 candidatos que concurren, así como 40 de los 76 escaños del Senado.

La Coalición Liberal de corte conservador e integrada por los partidos Liberal y Nacional, y el Partido Laborista son los únicos capaces de ganar el número de escaños necesarios en el Parlamento para formar Gobierno.

El Partido Laborista, encabezado por la primera mujer jefa de un Gobierno australiano, se enfrenta en unas reñidas elecciones a una oposición conservadora que en el tramo final de la campaña ha conseguido colocarse a la par en intención de voto.

Un sondeo sobre la tendencia del voto realizado por la firma Newspoll reveló ayer que el partido gobernante había perdido la ventaja que llevaba a la alianza conservadora formada por los partidos Nacional y Liberal.

Hasta entonces, las encuestas daban a los laboristas el 53 por ciento y a los conservadores el 47 por ciento.

Aunque los laboristas se han esforzado por centrar la atención del electorado en la solidez de la economía, en la campaña electoral se han colado asuntos como la inmigración o el aumento de la población, estimada en 22 millones de personas.

La población australiana creció el 2 por ciento el año pasado, y tanto los laboristas como conservadores, se han comprometido a adoptar medidas para recortar la cifra de inmigrantes acogidos y a reforzar las fronteras marítimas con el fin de impedir la llegada a aguas de Australia de embarcaciones con personas que buscan asilo.