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La Comisión necesita 6 meses para preparar el referéndum propuesto por Gobierno tailandés

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La Comisión Electoral de Tailandia indicó hoy que se precisan al menos seis meses para organizar el referéndum que el Gobierno del primer ministro, Samak Sundaravej, ha acordado celebrar con el fin de acabar con la profunda crisis política.

El secretario general de la comisión, Parapan Naikowit, señaló en conferencia de prensa, que antes de fijar una fecha, el Senado tiene que examinar la legislación sobre el referéndum, debe discutirse la pregunta que se formulará a los votantes, y si hay acuerdo entre las fuerzas políticas, "en seis u ochos meses se podría celebrar".

Sundaravej, sometido a fuerte presión para que dimita, anunció el referéndum el pasado jueves, aunque no facilitó pistas sobre la pregunta que se planea formular a los votantes y tampoco mencionó fechas sobre cuando podría celebrarse.

"El referéndum es simplemente un desesperado intento del gobierno para permanecer más tiempo en el poder", apuntó el diario local "The Nation" en su editorial.

Los líderes de la Alianza del Pueblo para la Democracia, organizadora de las manifestaciones que comenzaron hace más de tres meses, advirtieron de que las protestas callejeras continuarán a pesar del referéndum.

Dos estudiantes resultaron heridos la noche del jueves al recibir los impactos de disparos efectuados por desconocidos contra cerca de un centenar de universitarios, que se dirigían al palacio del Gobierno para unirse a los manifestantes que la ocupan desde hace once días.

Sundaravej, primer ministro desde hace siete meses, está bajo una presión para que dimita desde que el pasado martes una persona murió y otras 44 resultaron heridas en enfrentamientos entre manifestantes de la Alianza y partidarios del Gobierno.

La presión sobre el mandatario se acentúo al día siguiente con la renuncia del ministro de Asuntos Exteriores, Tej Bunnag, veterano diplomático y secretario del rey Bhumibol Adulyadej, y cuya salida del Gabinete ha sido interpretada por muchos tailandeses como una señal de que la Corona no confía en el primer ministro y su Gobierno.

Aunque Sundaravej insiste en que fue elegido primer ministro de forma legítima, entre los tailandeses aumenta la percepción de que las Fuerzas Armadas no obedecen la orden del mandatario, que a su vez desempeña el cargo de ministro de Defensa.

El estado de excepción, que no declara el toque de queda, permite al Ejército el empleo de la fuerza, le da poder para censurar la información de los medios de comunicación que "causen el pánico" o pongan en riesgo la seguridad del Estado, y prohíbe las reuniones públicas de más de cinco personas.