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Compartir cama materna no afecta habilidades sociales de niños

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Por Frederik Joelving

No hay por qué preocuparsedel desarrollo intelectual o social del bebé si comparte lacama con los padres, siempre que sea después del primer año,edad a partir de la que el síndrome de muerte súbita infantilya no es un riesgo.

"Los padres pueden hacer lo que mejor resultado da en lafamilia y no sentir culpa si optan por compartir la cama con elbebé, ya que es probable que no haya efectos duraderos", dijoLauren Hale, de la Escuela de Medicina de la Stony BrookUniversity en Estados Unidos.

Según los expertos, compartir la cama no es común enEstados Unidos y la Academia Estadounidense de Pediatría (AAPpor su sigla en inglés) no lo recomiendan hasta después delprimer año de vida.

La mayor preocupación surge con los bebés pequeños, por elriesgo de que sufran el síndrome de muerte súbita del lactante(SMSL), que en el 2008 le causó la muerte a casi 2.300 niños,según la doctora Fern Hauck, de la AAP.

"Cuando son muy pequeños, el riesgo principal es la muertepor sofocación o SMSL. Es por eso que la AAP no recomiendacompartir la cama", indicó Hauck, que no participó delestudio.

El equipo de Hale analizó datos de 944 madres pobres deEstados Unidos que respondieron si compartían la cama con susbebés al primer año de vida, y a los 2 y 3 años.

Casi la mitad de las mujeres había compartido la cama conel bebé en alguna de esas edades; las hispanas y lasafroamericanas lo hacían con más frecuencia que las blancas.

Al evaluar el desarrollo conductual e intelectual de losniños a los 5 años de edad, los que habían compartido la camamaterna obtuvieron peor resultados que el resto. Sin embargo,eso no se mantuvo tras considerar otras características de lasmadres y los niños.

"Tranquiliza saber que no sería peligroso" en cuanto alimpacto psicológico, dijo Hauck.

Aun así, agregó: "Nos preocupan los niños de hasta 2 y 3años porque se registraron algunas muertes en ese grupoetario".

Y el nuevo estudio no analizó si compartir la camaprovocaba despertares nocturnos, que algunos investigadoreshabían hallado previamente.

Hale dijo que un par de estudios previos habían llegado ala misma conclusión que el nuevo trabajo, pero con menosmujeres representativas de las minorías, por lo que podríanhaber pasado por alto efectos relevantes. "Por suerte, losresultados fueron consistentes", finalizó Hale.

FUENTE: Pediatrics, online 18 de julio del 2011