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Un complicado mecanismo para captar financiación

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¿Cómo funciona una subasta de deuda?

El Estado anuncia su interés por captar una determinada cantidad de dinero y a cambio ofrece títulos de deuda pública con caducidad variable. Para fijar el precio pide a los inversores que hagan sus propuestas y digan a qué precio están dispuestos a adquirir esos títulos. Normalmente, estas apuestas son ‘ciegas’. Es decir, las entidades la introducen en un sistema informático del Tesoro y oficialmente desconocen lo que están ofreciendo sus competidores. El Tesoro recoge todas las peticiones se queda con las más baratas hasta cubrir la cantidad de dinero que tenía previsto captar.

¿Por qué sube o baja el precio?

Si hay mucha demanda lo normal es que baje el precio, ya que el Tesoro tiene más ofertas para elegir entre los que han ofrecido menor precio. Eso no significa que el precio tenga que ser inferior al de otras subastas, porque cada una está condicionada por la situación del mercado y las circunstancias del momento concreto en el que se celebra y de la prima de riesgo del país.

¿Cuál es la diferencia entre precio y tipo de interés?

Los títulos de deuda pública son como una promesa del Estado de que devolverá al prestamista la totalidad de la cantidad prestada. Pero 100 euros de hoy, no valen lo mismo que 100 euros de dentro de 10 años. Por ejemplo, si hay que devolver esos 100 euros, el precio se fijaría hoy en más o menos 96 euros. La diferencia con un tipo de interés que regularmente se paga al prestamista.

¿Qué son los creadores de mercado?

Son las entidades financieras elegidas por el Estado para comercializar la deuda pública. Tienen derecho a participar en las subastas del Tesoro, pero también tienen la obligación de garantizar la liquidez de los títulos públicos. Además, participan activamente en el mercado secundario, aquel en que la deuda pública emitida por cada Estado se compra y vende entre todos los interesados que no pueden acudir a las las subastas.

¿Qué es la prima de riesgo?

Es el sobreprecio que se pide por comprar un título de deuda pública que se cree menos seguros. Se fija en el mercado secundario y el reflejo de lo que el mercado considera la solvencia de un país. El indicador más utilizado para medirlo es comparar su deuda pública a largo plazo (10 años) con la del país más seguro. En el caso europeo con la deuda alemana. Esto es lo que se llama diferencial, que se suele medir en puntos básicos (100 puntos básicos son un punto porcentual). Un incremento del diferencial no siempre se produce por un deterioro del bono menos seguro, el italiano por ejemplo; a veces se debe a una caída en el interés del bono alemán. Por eso siempre hay que tener en cuenta también la rentabilidad de ambos títulos de deuda.

¿Cómo afecta la prima de riesgo a las emisiones de deuda?

Una prima de riesgo más alta, significa que los inversores están exigiendo un mayor tipo de interés para comprar bonos en el mercado secundario y eso presiona al primario. Por eso, cuando los especuladores apuestan a la baja vendiendo bonos españoles en el mercado secundario en los días previos a las subastas, en muchos casos lo hacen para recomprarlos luego a tipos de interés mucho más atractivos.

¿Qué tipos de deuda pública hay?

Letras, Bonos y Obligaciones. Los distintos títulos se diferencian por el plazo de caducidad de cada una de ellos. Las letras son los títulos a más corto plazo: tres y seis meses. La financiación a medio plazo se consigue a través de los bonos a tres y cinco años. Y se denominan Obligaciones a los títulos de deuda pública con mayor periodo de caducidad: 10,15 y 30 años.

¿Puede participar en estas subastas todo el mundo?

No. Los inversores particulares sólo pueden comprar deuda pública a través de las entidades financieras autorizadas para adquirir y mantener deuda pública. Estas, además, gestionan las cuentas de otras entidades que no están autorizadas y quieren participar en el la subasta.

¿Qué impacto tienen las subastas en la economía real?

El tipo de interés que se fija en las emisiones de deuda pública tiene impacto directo en la economía real. Por un lado, marca el tipo de interés al que pueden financiarse las entidades privadas, si el público se incrementa también lo harán los tipos a los que las empresas privadas pueden captar dinero en los mercados financieros. En el caso de los bancos eso se traduce un incremento de los tipos que ellos exigen, por ejemplo, para conceder hipotecas a sus clientes.